NIDO DE VÍBORAS

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SER LÍDER no es sencillo, porque la altura marea y en una de esas se pierde el piso.

 

POR: ALBERTO CHUC 

CUANDO EL viajero interesado en algo más que la fiesta llega a Cancún invariablemente pregunta por “el mercado”, ese sitio que la conseja popular y las guías recomiendan no perderse porque representan la quintaesencia de lo que es México.

 

EN RESPUESTA, el avezado turista es llevado a dos sitios, los mercados 23 y 28, prácticamente los únicos que hay en la ciudad y que resultan ser una pálida muestra de lo que un auténtico mercado debería ser.

 

DE ACUERDO con cifras oficiales, en el municipio hay 11 mercados. En realidad, salvo los citados 23 y 28, los demás son una ruina cuyo estudio podría servir de ejemplo acerca de malas prácticas administrativas y desdén oficial, porque los gobiernos pasan (Paul Carrillo, Remby Estrada), todos prometen y al final nadie hace nada por ellos.

 

AUNQUE TAMBIÉN hay que admitir que la singular historia de Cancún, una ciudad nacida con un modelo urbano distinto al tradicional en el resto del país, ha contribuido a que el mercado popular sea más una excepción que una tradición.

 

QUIZÁ NO haya mercados en Cancún, pero lo que sí hay son tianguis que se reparten por la ciudad a lo largo de la semana. Sólo que, como diría la nana Goya, esa es otra historia…

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HABLANDO DE moribundos, el Fondo Nacional de Fomento al Turismo, el Fonatur, anda gestionando una lana para meterle a Tajamar y así impedir que se siga deteriorando.

 

LA ZONA fue reabierta a la circulación en días pasados y justo ayer entre los viandantes estuvieron el jefe de Fonatur, Rogelio Jiménez Pons, y la alcaldesa Mara Lezama, quienes hicieron el recorrido institucional de rigor para echarle ojo al sitio y conocer su situación exacta.

 

EL SITIO, que ya ha costado una buena cantidad de dinero a inversionistas y autoridades, sigue pues su vocación de hoyo negro financiero que absorbe y absorbe dinero sin que tenga una utilidad definida, aunque eso sí, los planes no faltan.

 

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SER LÍDER no es sencillo, porque la altura marea y en una de esas se pierde el piso.

TAL PARECE ser el caso con Morena, que tras su fulgurante irrupción en el escenario político estatal, en el que barrió con las demás siglas en la elección pasada, ahora presenta grietas que podrían provocar su derrumbe.

 

Y PARA ejemplificar, los arañazos en las asambleas distritales para elegir a sus candidatos al Congreso local, codiciada mercancía que está causando ceños fruncidos y miradas feas entre los militantes de viejo cuño, quienes consideran que hay mano negra para favorecer a personajes de dudosa intención.

 

DE HECHO, algunos señalan que el senador José Luis Pech estaría detrás del merequetengue para colocar fichas afines en el tablero con el fin de ir preparando su camino hacia una candidatura a gobernador dentro de cuatro años.

 

PARECE PREMATURO, pero este ritmo de acontecimientos trae a la mente esa frase de que a un rápido ascenso sigue una rápida caída. Y Morena, hay que recordar, ha subido muy muy rápido.

 

EN CUANTO a un hipotético gobernador Pech, sus aspiraciones son legítimas, como la de cualquier otro, tan sólo esperamos que, si va en serio, se prepare para serlo, que de improvisados está pavimentado el camino a la intrascendencia.