Alertan violaciones a mujeres en frontera

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La violencia sexual se ha convertido en una parte casi ineludible del peligroso viaje que realizan las indocumentadas hacia Estados Unidos.

 

MACALLEN, Texas.- En 2014, Melvin cruzó el Río Bravo desde su natal Guatemala. En esta ciudad fronteriza, una banda la secuestró y, junto a otro grupo de mujeres, la encerró en una habitación.

 

“Nos violaron tantas veces que ya no nos veían como seres humanos”, afirmó. En la frontera sur de Estados Unidos, las migrantes son víctimas de agresiones sexuales que, con mayor frecuencia, no son denunciadas, no han sido investigadas y no han sido procesadas. Las historias son muchas, pero muy similares.

 

Las mujeres indocumentadas que se dirigían a las ciudades fronterizas fueron golpeadas por desobedecer a los traficantes, obligadas a prostituirse, encadenadas a camas y árboles y, en al menos un puñado de casos, atadas con cinta adhesiva, cuerda o esposas.

 

Al menos 100 casos documentados fueron registrados en las últimas dos décadas a través de entrevistas a funcionarios, Fiscales, jueces federales y activistas a favor de los derechos de los migrantes. Sin embargo, este número roza sólo la superficie, según los expertos consultados.

 

Las entrevistas con algunas de las víctimas arrojaron que las violaciones no sólo tuvieron lugar en el peligroso viaje en la frontera, sino también en los centros de migrantes ubicados en territorio estadounidense. Uno de los casos documentados fue el de un oficial de San Antonio, quien fue acusado de agredir sexualmente a una niña de 4 años.

 

La madre de la víctima aseguró que fue amenazada con ser deportada si informaba sobre este caso. Al menos cinco mujeres denunciaron, además, que fueron atadas con cinta adhesiva y violadas por agentes de la Patrulla Fronteriza y agentes de aduanas.

 

La investigación salió a la luz después de que el Departamento de Salud (HHS, por sus siglas en inglés) revelara que se denunciaron más de 4 mil 500 casos, entre 2014 y 2018, por abuso sexual contra menores de edad bajo custodia del Gobierno.

 

En este contexto, los oficiales de Policía fronteriza señalaron que, a pesar de que se han arrestado a algunos de los atacantes en los últimos años, es difícil avanzar en este aspecto porque muchas mujeres no presentan las denuncias contra sus abusadores o violadores.

 

En algunos casos, éstos amenazan a sus víctimas con exponer su estatus migratorio o la deportación.

 

En otros, es peor. Una mujer que fue violada en varias ocasiones en 2005 afirmó que su atacante aseguró que vendería a su hija de 3 años si lo denunciaba.

 

A esta situación se une que muchas migrantes que acuden a las autoridades no saben los nombres de los culpables o incluso en qué lugar específico tuvo lugar el abuso o el ataque.

 

Estos delitos sugirieron, no obstante, que la violencia sexual se ha convertido en una parte casi ineludible del peligroso viaje que realizan las indocumentadas hacia Estados Unidos.