NIDO DE VÍBORAS

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¡QUE COMIENCEN los abucheos!

 

POR: ALBERTO CHUC

DICEN POR ahí que la política es el arte de sonreír sobre la mesa mientras debajo de esta se agarran a patadas. Y vaya que en los tiempos que corren los puntapiés en las espinillas andan con todo.

 

Y ES que en redes circulan “testimonios” y acusaciones acerca de una elaborada trama de porras y abucheos montados alrededor de las visitas presidenciales a estados gobernados por partidos distintos a Morena, con el presunto fin de afear al anfitrión y ensalzar al visitante.

 

DE ACUERDO con las “pruebas”, que van desde audios hasta documentos en los que se pide a los simpatizantes de López Obrador aventar sus mejores flores al presidente y sus peores espinas al mandatario local en turno, se trata de una estrategia nacional que confirmaría la deriva dictatorial del tabasqueño.

 

QUE LAS porras y los abucheos en actos oficiales de gobierno existen es cierto y hasta el momento no habían pasado de ser parte del folclor con que los presidentes imperiales de los tiempos tricolores adornaban sus eventos para demostrar al mundo cuánto los amaba la gente; sobre todo los niños, que perdían clases porque los llevaban en bola a ondear banderitas al paso del convoy del preciso, que saludaba a la muchedumbre para devolverle aunque fuera un poquito del amor que le prodigaban… ¡Ah, qué tiempos aquellos!

 

VOLVIENDO A las conspiraciones abucheriles, durante la visita de AMLO a Chetumal en días pasados tuvimos un espectáculo de ese tipo, cuando un grupo de simpatizantes de Marybel Villegas lanzó consignas en contra del gobernador Carlos Joaquín y porras a favor de la senadora multicolor.

 

HASTA AHÍ nada nuevo bajo el sol. Excepto que ahora las redes sociales permiten amplificar el campo de batalla para que cualquiera pueda desahogar sus miedos y rencores con el afán de “denunciar” estos atentados a la democracia que son herramienta usual en el arte de la manipulación.

 

PORQUE DE acuerdo con un “manual” bastante sospechoso atribuido a Morena, los cánticos porriles han de hacerse con determinada duración e intensidad, procurando que “los medios” hagan eco del descontento popular y ampliar de esa forma su alcance.

 

POR SUPUESTO habrá diarios, revistas y noticiosos de radio y tele que se presten al juego y repliquen el hecho así como va, sin verificar ni investigar nada, con lo cual hacen un flaco favor a la sociedad y muestran su verdadera piel.

 

DE MODO que en vez de desgarrarnos las vestiduras y rompernos las uñas por un juego que existe y existirá porque forma parte del quehacer político, mejor organicemos un concurso de vivas y abucheos en el que grupos organizados expongan ante la cámara, y un panel de rigurosos jueces, sus mejores gritos de combate, algo así como La Voz México en versión porril.

 

EL CONCURSO podría hacerse por categorías de edad y género, amateurs y profesionales, y también por especialidad: Descalificación política, Acusación sin fundamento, Gritos a lo güey y Lambisconería gratis, entre otras variantes.

 

MIENTRAS QUE para elegir al ganador se realizarían rondas de eliminación en las que se irían calificando intensidad de los gritos, dicción en los abucheos, ortografía de la pancarta que acompaña al escándalo, ritmo en las consignas y hasta coreografía, porque los abucheos y las porras no tienen que ser estáticas sino también ir impregnadas de dinamismo para que tengan más power.

 

Y YA que le gusta la exposición mediática y además cuenta con experiencia en la materia, la senadora Marybel Villegas estaría perfecta como juez para calificar los esfuerzos de los grupos de abucheadores en pos de alzarse con la Garganta de Oro, trofeo elaborado por el mismísimo Sebastián, ese fabricante de monumentales adefesios de metal con los que ha contaminado el territorio nacional (bueno, alguno que otro le ha quedado monón, seamos justos).

 

¡QUE COMIENCEN los abucheos!