NIDO DE VÍBORAS

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¿ESTAS SON las mañanitas que cantaba el rey David?

 

POR: ALBERTO CHUC 

¿ESTAS SON las mañanitas que cantaba el rey David? Pues el canto suena algo desangelado, ya que el partido aplanadora, el tricolor, ese instituto político cuyo nombre es una contradicción de términos (¿Revolucionario Institucional, en serio?) cumple 90 años de existencia.

 

Y LO hace de la peor manera, relegado ya ni siquiera a un segundo sitio nacional, sino hasta el tercero y en algunos estados hasta el cuarto o quinto; con el prestigio enlodado, los colores pálidos y con visos de no haber aprendido nada en sus nueve décadas de vida.

 

PORQUE A pesar de las tundas recibidas en las urnas y de los signos de agotamiento hacia su interior, el PRI sigue incurriendo en viejas prácticas, como el corporativismo, que sólo acentúan su desprestigio y hacen temer que no llegará a su fiesta del centenario.

 

CLARO QUE también hay que reconocer sus logros y apuntar que este país no se entiende en su historia contemporánea, para bien y para mal, sin la presencia y quehacer del PRI, que dio una forzada estabilidad al país durante un largo periodo de tiempo, algo que sin duda fue muy benéfico tras décadas de vaivenes sociales que impedían establecer un proyecto de nación.

 

EL PROBLEMA, entre otros, es que el tricolor no supo adaptarse a los tiempos y siempre vivió en una burbuja de comodidad (incluso, algunos dicen que sigue atrapado ahí dentro) de la que más que salir ha sido expulsado por la realidad.

 

CIERTO, MUCHAS veces las noticias sobre un deceso suelen ser exageradas y hay bastantes rencorosos que ya quisieran ver enterrado muy profundo al PRI; pero no es eso lo que México necesita.

 

LO QUE este país requiere son participación ciudadana y partidos políticos que ofrezcan alternativas reales de expresión para la gente que quiere involucrarse en este tipo de… “profesión”, que ha resultado una auténtica escalera social para algunos sectores de la población, que han visto en el juego de serpientes y escaleras que es la polaca su oportunidad para salir de un deprimente entorno social.

 

ASÍ QUE, ¿feliz cumpleaños? Pues sí, felicidades (¡viva!, ¡hurra!, ¡bravo!) y algunas trompetillas (¡buuu!, ¡buuu! y más ¡buuu!) para el Revolucionario Institucional, que más vale se ponga a trabajar internamente si es que quiere recuperar algo del brillo que tuvo el siglo pasado.

 

***

EL PRESIDENTE filipino Rodrigo Duterte dijo en fecha reciente que podría cambiar el nombre del país, que pasaría de Filipinas a Maharlika, palabra en lengua malaya que se refiere a las civilizaciones prehispánicas que habitaban el archipiélago, con el fin de cortar de tajo cualquier reminiscencia colonial española.

 

LA IDEA no es nueva ni exclusiva: cambiar el nombre colonial de un país o región por uno más local se ha vuelto una artimaña populista que tiene ciertos aires de justicia, pero también de manipulación al negar la historia.

 

COMO ES el caso, por poner un ejemplo, de Mara Lezama y su chispada de cambiar el nombre del municipio, que pasaría de Benito Juárez a Cancún de Juárez o algo así. Claro que las motivaciones entre el presidente filipino y la alcaldesa cancunense son muy dispares, porque donde uno parece actuar por puro rencor, la otra lo hace por moda o desconocimiento de la historia.

 

POR ESO, si de cambiar nombres se trata, Kukulkán propone que nos olvidemos de Benito Juárez y de Cancún y mejor utilicemos Ekab, nombre original de la jurisdicción maya que reinaba en esta zona. He dicho.