Educación contra violencia machista

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La educación desde temprana edad es importante para evitar entre los niños la propagación de estereotipos que encasillan a los menores en roles de género.

POR: ARIEL NOYOLA

CANCÚN, Q. ROO.- La educación es una herramienta fundamental para prevenir la violencia contra las mujeres, comenta Paola Feregrino, directora ejecutiva del Centro Integración de Atención a las Mujeres (CIAM) quien el viernes pasado participó en la conmemoración del Día Internacional de la Mujer al exterior de las instalaciones de la asociación civil, en la Región 103, una de las más violentas del municipio de Benito Juárez.

 

Las principales acciones del CIAM, cuenta Feregrino, psicóloga con especialidad en el área clínica por la Universidad Autónoma de Querétaro, están enfocadas en generar conciencia desde temprana edad. El objetivo de la agrupación a su cargo es hacer que niños y adolescentes entre 4 y 15 años de edad se conviertan en “agentes de cambio”, es decir, que logren romper con los estereotipos impuestos contra las mujeres.

 

“Los niños no lloran”, “Las niñas no se ensucian cuando juegan” y “Las niñas deben ser delicadas” son sólo algunas de las expresiones que, aunque parecen inocentes, ocultan violencia que busca, por una parte, hacer a un lado a la mujer de diversas actividades de la vida cotidiana (deportivas, educativas, laborales, etcétera) y, por otra, confinarla a las labores del hogar, bien sea en su papel de madre o esposa: la supuesta máxima expresión de su realización existencial.

 

La clave es la educación. A través de diversos talleres, el CIAM busca poner al descubierto lo invisible. No se trata de generar conflictos entre hombres y mujeres, sino de generar las condiciones para una vida armoniosa en comunidad. “Se trata de que tanto niños como adolescentes sean críticos de esta desigualdad de género y que desarrollen nuevas formas de convivencia”, asegura su directora ejecutiva.

 

Los padres de familia muchas veces no están preparados para orientar a sus hijos. Aprendieron comportamientos de sus padres, y los terminaron heredando a sus hijos. Así, el machismo se normaliza y se perpetúa. En la casa o en la escuela, a menudo surgen bromas o juegos entre hermanos o incluso desde los padres de familia hacia sus hijos, que son viva expresión de la violencia de género que sufren a diario millones de mujeres.

 

“El 8 de marzo es un día para conmemorar la lucha de las mujeres que durante años se han movilizado para que sus derechos sean reconocidos; es un día para poner a la luz todos los derechos que todavía no tenemos y las violencias que sufrimos (las mujeres)”, concluye Feregrino.