Mujeres policías, reto y compromiso

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Elia Alfaro Alamilla y Sonia del Carmen Hu Xool fueron reconocidas por la Secretaría de Seguridad Pública por sus años de servicio a la sociedad.

POR: LAURA CRUZ

CHETUMAL, Q. ROO.- Ser policía es un gran reto, un compromiso, pero sobre de todo entraña gran dificultad porque diariamente se arriesga la vida para salvaguardar la integridad de los ciudadanos. Sin embargo, para Sonia del Carmen Hu Xool pertenecer a la Policía Estatal de Quintana Roo, desde hace 13 años, le devolvió las fuerzas le dio estabilidad para sacar adelante a sus hijos.

 

“Este trabajo no sólo me ha permitido sentirme útil como persona, desarrollarme como mujer, tener ese espacio como madre, también he podido solventar los gastos de mi familia y mis hijos”, relata.

 

Con mucho orgullo, Sonia compartió que una de sus hijas también ingresó al servicio policiaco estatal, como ejemplo que ella misma le brindó tras descubrir que su vocación era velar por la seguridad de miles de personas.

 

Sonia, quien anteriormente preparaba condimentos que ofrecía personalmente en establecimientos y tiendas de Chetumal, ha encontrado en sus compañeros y compañeras el apoyo necesario para realizar su trabajo.

 

Esta policía ha tenido que sacrificar momentos importantes en la vida estudiantil de sus hijos, así como fechas importantes, para no descuidar su encomienda de salvaguardar la vida de los quintanarroenses.

 

“Ser policía no es fácil, sacrificamos muchas cosas, a nuestra familia principalmente, porque el tiempo no nos alcanza, muchas cosas nos hemos perdido, nos hemos privado”.

 

Sin embargo, hoy en día puede sentirse complacida de haber criado a sus hijos con base a esfuerzos y sacrificios, pues hizo de ellos personas de bien: “Como mujer, mi mayor compromiso es con la familia y este reconocimiento que nos dan será para todos mis hijos, que son mi orgullo y mi madre”.

 

Con 51 años de edad, Sonia lleva casi 20 años de servicio; en ese tiempo, su mayor reto lo enfrentó al ingresar a la Policía Estatal, pues durante mucho tiempo tuvo que dejar a sus hijas solas en casa para poder cumplir su labor y llevar sustento a su familia.

 

“Cuando acababa de ingresar las tenía que dejar encerradas un rato. Y cuando me tuve que ir a la escuela de policías, las tuve que dejar por seis meses y mi hermana se encargaba de ellas, de llevarlas a la escuela, de cuidarlas”.

 

Hasta ahora, ninguna de las dos ha enfrentado discriminación por parte de sus compañeros, por el contrario desde su ingreso a la Policía Estatal han sido arropadas, guiadas y sobre todo instruidas para ser las mejores elementos al servicio de las personas.

 

Ayer lunes, la Secretaría de Seguridad Pública conmemoró a las mujeres policías, para refrendar el compromiso de hacer velar sus derechos y resguardar su seguridad, así como la de sus familias.