NIDO DE VÍBORAS

AHORA QUE, como jefe del partido en Quintana Roo, ¿no se supone debía hundirse junto con el barco?, ¿se va a lanzar solito? Moraleja: ¿pa’qué lo invitan si ya saben cómo es?

POR: ALBERTO CHUC

POR SUPUESTO que los vicios son difíciles de erradicar, como ya lo anticipaba el buen Anthony Quinn cuando en televisión decía aquello de “si las cosas fueran fáciles, cualquiera las haría”. Y más si uno están tan acostumbrado a ciertos modos.

 

ESO ES lo que está pasando con la separación a nivel local entre Morena y el Partido Verde, que algunos abrazan con optimismo pero otros más se resisten a aceptar.

 

EN EL primer bando se encuentran los morenistas fundadores en Quintana Roo, que nunca vieron con buenos ojos andarse juntando con quienes proclaman ser el partido de la vida pero luego promueven la pena de muerte.

 

ESTOS ÚLTIMOS, como era de esperarse, se oponen al divorcio y arguyen que lo que el Ieqroo unió no lo separe una oscura comisión de Morena, pues una vez salida la mercancía no se admite devolución, y además, nadie les ha avisado de manera formal sobre el divorcio, por lo que técnicamente el matrimonio sigue en pie.

 

EN ESO tienen razón, la separación tiene su protocolo y hay que cumplirlo para que el asunto quede arregladito como debe ser, que como entes civilizados que se supone que son, no tendrían que llegar a aventarse los platos. Además, ¿para qué andar con alguien que no quiere andar contigo?

 

LUEGO ENTONCES, la pregunta es: ¿formalizarán la ruptura?, porque el tiempo apremia y los del Verde no van a querer quedarse sin aspirantes a diputados, que al final de eso se trata todo: de obtener curules y votos que les aseguren seguir viviendo del presupuesto, un vicio, ya lo decíamos, muy difícil de dejar.

 

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DE ACUERDO con el ex panista Rogelio Márquez Valdivia, un grupo de asociaciones civiles (categoría que lo mismo abarca a una ONG que a un club de tejido) anda viendo de proponer al Congreso crear un Instituto Estatal de la Familia, que se encargaría de proteger a esa institución social de los embates de la modernidad.

 

EL SENADOR suplente, actualmente con licencia para no trabajar y así poder dedicar su tiempo a este tipo de cosas, dice que el DIF se da abasto para conjurar los peligros que amenazan a la familia, entendida esta como una entidad monolítica que no acepta cambios por los siglos de los siglos amén.

 

POR ELLO, y porque la moral no es el árbol que da moras, hay que recuperar las bonitas costumbres y contener el avance de prácticas barbáricas y “erróneas”, como la homosexualidad y la extensión de derechos sociales hacia sectores de la población que no comparten su manera (cavernícola) de ver el mundo.

 

DE TODO ello se encargaría el Instituto Estatal de la Familia (Mocha), escudo y primera línea de defensa de los valores morales que anidan en los castos y puros corazones de personas como Márquez Valdivia, ex aspirante a gobernador, ex candidato a alcalde y delegado nacional en Quintana Roo de un partido que no existe (el PES).

 

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QUE POR cierto, el líder estatal del PES, Gregorio Sánchez, anda sobres sobre la candidatura por el Distrito III por parte de la alianza PAN-PRD.

 

SU NOMBRE fue inscrito entre la lista de suspirantes, pues aunque el PES no participa, él sí le trae ganas a una curul y no dejará de hacer su luchita, que lo que importa participar en la elección con o sin partido, con permiso o sin él.

 

AHORA QUE, como jefe del partido en Quintana Roo, ¿no se supone debía hundirse junto con el barco?, ¿se va a lanzar solito? Moraleja: ¿pa’qué lo invitan si ya saben cómo es?