Padecen ‘cacería’ estancias infantiles

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CANCÚN, Q. ROO.- Un domingo  de hace tres semanas, la mamá de una niña de dos años notificó a la directora de la estancia infantil que fue contactada por un verificador que la citó en un parque para una entrevista.

 

La responsable tomó los expedientes de todos los menores y fue a ver de qué se trataba. Se topó con una persona en actitud prepotente y altanera. Más que dirigirse a la madre, las preguntas fueron para la niña: “Oye hija… ¿Te pegan en la estancia?, ¿Te dan de comer?”, le dijo.

 

Para la Lydia Díaz, directora de “Mi mundo feliz” fue una práctica de intimidación, poco ética. “Me están intimidando a los niños y eso está muy mal”, de ahí su reproche a las autoridades de por qué no se acercaron a las estancias infantiles. “Nunca pasaron a revisarnos, se hubieran puesto a verificar para comprobar si estábamos mal”, expuso. “Eso de la supuesta corrupción y que vivimos entre riquezas son mentiras, puras mentiras. Nosotros sólo estamos dando cariño, amor, atención a los niños”, asegura.

 

La afectada dice que en la desaparecida secretaría de Desarrollo Social hubieran encontrado toda la información o charlado con la coordinadora y los supervisores del programa”. En su opinión, aquel domingo fue una “cacería de estancias”.

 

Así pasó también en “El Castillo de las ilusiones”, la directora responsable se coordinó con una madre de familia para la entrevista.

 

A la mujer la acusaban de tener dos niños en un mismo lugar, lo cual era mentira”. Se le demostró al verificador que no era cierto. Como esos hubo más casos, otros señalamientos, acusaciones sin fundamento. Que tenían inscritos niños de ocho años de edad cuando apenas se permite mantenerlos hasta un día antes de cumplir cuatro años de edad, fecha en que el sistema de cómputo del programa de apoyo social los daba de baja, según las Reglas de Operación 2018.

 

Lydia Díaz, desde enero, sólo recibe mil pesos mensuales de las madres de familia, ya no los 950 del gobierno. “¿Usted cree que con mil pesos vamos a sacar adelante a todos los niños, que lo saben si hay o no dinero y sólo piden?”, cuestiona.

 

Recordó que el programa y la corresponsabilidad de los padres de familia garantiza cuidados y atención a los menores, pero también un desayuno, una colación y una comida caliente. En esta estancia, la directora se organizó con los padres de familia para seguir operando, ya que se requiere el servicio de estancia infantil para que las madres trabajadoras puedan laborar. Desde entonces apoyan a la estancia con arroz, frijol, pollo o bistec. “Eso fue lo que nos hizo más fuerte para salir adelante. Y como dice el señor presidente, nosotros, me canso ganso, que estamos en pie de lucha por los niños”.

 

Lydya dirige una estancia con capacidad instalada de 32 pequeños de los cuales seis ya se fueron. Ella cobraba una cuota de 950 pesos al mes por cada niño, igual al apoyo que recibía del gobierno. En tanto se soluciona esto, lo subirá a mil pesos, con el compromiso de que las mamás lleven la fruta o verdura para garantizar el complemento de la colación a los pequeños.