CUANDO NO SABEMOS, TERMINAR UNA RELACIÓN

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PSICOLOGIA AL DÍA

 

Por: Dra. en Psic. Laura Álvarez Alvarado

No saber acabar una relación puede ser un serio problema, sobre todo, cuando no queremos aceptar que nos van a dejar. Una de las experiencias más temidas por muchas personas es terminar una relación.

 

Suele ser un momento difícil tanto para la persona que decide poner punto final como para quien es dejado. Parece que decir adiós es algo sumamente complicado para algunas personas.

 

Por otro lado, existe la creencia popular de que dejar una relación es fácil, sin embargo, no es tan sencillo como parece. Ser dejado tampoco  es agradable. Cuando se junta el no saber dejar con el no querer ser dejado, entramos en un enredo que puede acabar lastimándonos, ya que no saber terminar una relación puede ser perjudicial para nuestra salud psicológica.

 

Al estar en una relación que ya no nos complace podemos sentir estrés, ansiedad, tristeza, desánimo, etc. Además, no siempre nos topamos con un camino de rosas. Muchas personas tienen gran dificultad para dejar a sus parejas. Ya no son felices, ya no sienten conexión.

 

Sin embargo, son incapaces de terminar una relación.

 

En muchas ocasiones, detrás de esta incapacidad se esconde el temor a hacer daño. Cuando una persona piensa en dejar a alguien es un gran sufrimiento para el “dejado” o al menos, así se cree, muchos son incapaces de dar el paso. Saber que son “responsables” de un sufrimiento tan profundo en otra persona les paraliza.

 

De la misma forma que otras personas finalizan una relación sin darle demasiadas vueltas, otros sienten que el sufrimiento del otro es su responsabilidad. En este punto nos tenemos que plantear si realmente existe culpa o responsabilidad de hacer daño.

 

Es cierto que la ruptura puede desencadenar sufrimiento. Pero, ¿no nos estamos haciendo más daño viviendo en una mentira? Cada uno de nosotros tenemos que  aprender a convivir con emociones etiquetadas como dañinas como las que podemos sentir en el trabajo, con la muerte de un familiar o con la ruptura de una relación.

 

Aprender a  ser dejado es fundamental para que la ruptura sea lo menos dolorosa posible. Dar unas cuantas oportunidades a una relación no es mala idea, pero cuando tu pareja te expresa en repetidas ocasiones que ya no quiere seguir, ¿por qué forzar la situación?

 

Cuando un miembro de la pareja dificulta la ruptura de la relación puede ser síntoma de una fuerte muestra de una dependencia emocional.

 

Si depositamos nuestra felicidad en manos de nuestra pareja, cuando ésta nos deje, nos sentiremos aterrados. Sin embargo, nuestra felicidad depende más de nosotros mismos que de nuestra pareja, aunque a veces no seamos conscientes de ello.

 

La aceptación consiste en un proceso activo para integrar todo lo que ocurre y así poder tomar una decisión. Existen eventos que podremos controlar y otros que se escaparán a nuestro control. Cuando nuestra pareja expresa la intención de acabar la relación y ya no podemos hacer nada, entramos en aquellos en los que ya no tenemos el control. Por lo tanto, la mejor opción es aceptar la situación.

 

Por muy desesperados que estemos, suplicar que no nos dejen es una opción que deberíamos evitar. Forzar una relación sólo implicar malestar, por lo tanto, aparte de aceptar, debemos aprender a soltar.

 

Si eres una persona muy arraigada a tu pareja y no sabes cómo soltar la relación que te está haciendo daño acude a terapia psicológica para que puedas encontrar las bases de tu felicidad contigo mismo y poder tener la fortaleza para dejar esa relación que te está afectando.

 

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