Esculpida por el paisaje

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El mar Mediterráneo le transfiere una personalidad ligera y etérea a esta vivienda a través de detalles elegantes y de ágiles ópticas.

 

Por: María Fernanda Legorreta / Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 03-Mar-2019 .-El mar Mediterráneo le transfiere una personalidad ligera y etérea a esta vivienda a través de detalles elegantes y de ágiles ópticas que completan su singular diseño. Pareciera que no requirió de demasiado esfuerzo, pero el diálogo entre las piezas enmarcan una estética fácil y un balance vigoroso.

“Debido a su naturaleza orgánica la elipse permitió una discusión diferente con el paisaje y el entorno construido. La búsqueda continua de un equilibrio entre plenitud y vacío, robustez y luminosidad, luz y sombra, dio lugar a varios marcos de las atmósferas naturales, mayor agregación y protección de los espacios. Todo bajo la misma forma”, mencionó el arquitecto Mário Martins.

La base elíptica de 35 metros le agrega matices escultóricos y frescos que se adaptan a la forma debido al viento y al océano, los cuales flotan sutilmente en su figura ovalada y, al mismo tiempo, delimita el jardín central de la casa.

“En este caso, el diseño provino de un contexto muy rico y las referencias presentes en el sitio eran numerosas, naturales o hechas por el hombre. Sin embargo, el inmueble ofrece una sensación de protección a sus habitantes”, aclaró el artífice.

El resultado fue un tributo a la grandeza del horizonte y a la necesidad de construir un hogar unifamiliar, sin perder su identidad como elemento arquitectónico. Asimismo, se trató de respetar los alrededores para crear un objeto sutil e imprimir cierto carácter.

Belleza Intacta

Desde cualquier ángulo, la casa tiene perspectivas geométricas distintas. Se distribuye en dos pisos sobre el nivel de entrada y, en la planta baja, las habitaciones están divididas por el vestíbulo central y un patio. Hacia el este, se extienden cuatro dormitorios, mientras que la sala de estar y la cocina se ubican al oeste.

El pasillo de entrada es abierto, con acceso directo a todas las áreas de la vivienda. Desde allí, la superficie del agua alcanza la vista del usuario y se fusiona visualmente con la inmensidad del mar.

La sala de estar continúa hacia un patio exterior, enmarcado por el vacío de la elipse, mientras, el sótano es para un área de estacionamiento y de soporte técnico.

“Fue construida como un todo, por lo que lo interior fluye hasta el jardín y las terrazas que se mezclan de manera envolvente con la vegetación. El propósito es que se experimente sin saber donde empieza o termina”, explicó Martins.

Respecto al color, se prefirió un blanco intenso que está presente en la mayoría de las residencias asentadas en la pendiente.

TABLA
¡Con brújula en mano!
+ Los dormitorios de abajo están situados en la parte este.
+ La sala de estar y la cocina se localizan al oeste.
+ En la fachada norte, que da a la vía pública, se minimizan las aperturas.
+ El cuarto principal, ubicado en el segundo piso, da hacia el mar y el cielo.