NIDO DE VÍBORAS

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hoy día sólo llega una quinta parte que antes.

POR: ALBERTO CHUC

DE ACUERDO con algunas estadísticas, esta temporada han llegado escasos 20 mil springbreakers a Cancún, cuando en años anteriores la cifra alcanzaba hasta los 100 mil fiesteros; es decir, hoy día sólo llega una quinta parte que antes.

 

ANTE LO cual, como es de suponerse, el desgarre de vestiduras se ha hecho presente entre una parte de los hoteleros, principalmente entre aquellos que dependen de este segmento de mercado.

 

EL DESCENSO en las cifras es real y se inscribe en una tendencia a la baja en la llegada de turismo en general, situación que debe preocupar a todos y no sólo a los empresarios del sector.

 

AHORA BIEN, sin ánimo de minimizar el tema, la verdad es que la pérdida de springbreakers no luce como una calamidad: buena parte de la mala fama de Cancún como sitio ideal para emborracharse y romper la ley, se debe a estos grupos de ¿estudiantes? que vienen a hacer aquí lo que no les dejan hacer en su país.

 

SI QUIEREN venir no hay problema, son bienvenidos y Cancún tiene una oferta interesante para ellos, con alcohol a raudales, fiestas a toda hora y un elenco que incluye a figuras de la tornamesa como Armin van Buuren y Steve Aoki.

 

PERO LOS tiempos en que este tipo de turismo barato y estacional era el principal mercado de la industria hotelera y de servicios local, ya pasaron. Y qué bueno que así sea.

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EN CONTRASTE, durante mucho tiempo se ha hablado de incrementar la afluencia de turistas culturales, ese tipo de visitantes que van a la playa pero también dedican tiempo a conocer vestigios mayas y se interesan por manifestaciones artísticas y tradiciones locales.

 

PARA ELLOS también hay un menú que incluye zonas arqueológicas, reservas naturales y pueblos con historia, como Bacalar y Tihosuco. Oferta que podría ampliarse hacia el sur con la apertura de Ichkabal, ciudad maya que, según han dicho los especialistas, es incluso más grande en extensión que Chichén Itzá.

 

EL PROBLEMA es que no tiene para cuando: su estreno al público sigue retrasándose por culpa de Chana o de Juana, que si los ejidatarios, que si el Tren Maya, que no hay dinero para obras de acondicionamiento, que eso le toca al gobierno federal, que no, que una parte la debe poner el estado, que si la tenencia de la tierra, que si la alineación planetaria…

 

POR LO pronto, el delegado del INAH Margarito Molina, dice que se necesitan unos 12 milloncitos de pesos para avanzar en los trabajos que faltan y que ya con eso se podría abrir.

 

¡AHH, SI fuera tan fácil como eso! Pero aquí el asunto no se limita al dinero, sino que abarca intereses privados de ejidatarios, empresarios y autoridades locales del municipio de Bacalar; intereses algunos de ellos legítimos y muchos otros de lo más mezquinos.

 

EN SUMA, hay una gran joya esperando para ser puesta en el escaparate a la vista del público. Quizá algún día podamos verla.