Japón, Alemania y Estados Unidos. Las facetas del capitalismo

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Por: Rebeca Rodríguez Minor

Cuando hablamos del sistema capitalista, automáticamente nos viene a la mente este modelo económico rampante que domina todas las esferas de la vida política, social y por supuesto económica del mundo entero. Sin embargo, vale la pena considerar que el capitalismo se practica con diversos matices, dependiendo de la región o la cultura en la que nos encontremos.

 

Claramente, las naciones que han dominado la dinámica del sistema han sido Estados Unidos, en su zona de influencia del continente americano; Alemania, como el líder económico por excelencia europeo y finalmente Japón, que silenciosamente y a pesar del gigante asiático que tiene al lado (China), se sostiene como el garante de la innovación tecnológica y el desarrollo económico en ese continente. Así, a estas tres naciones se les conoce como la Tríada, entendida como el eje tripartita rector global; aunque es preciso connotar las grandes diferencias existentes entre estos tres entes clave de la supremacía capitalista.

 

Por un lado, tenemos a Estados Unidos; hegemonía absoluta del sistema que basa su modelo de desarrollo en el consumo y el derroche. Su economía se centra en promover la acumulación de bienes innecesarios, el desecho y reemplazo constante de mercancías, el endeudamiento perenne y el despilfarro. Su mercadotecnia envía el constante mensaje de que el consumo es la clave de la felicidad.

 

Después, tenemos a Europa, liderada por Alemania, que representa un capitalismo más consciente, por decirlo así. Sus estándares de calidad y aprovechamiento de los recursos reflejan una cultura más centrada en ofertar bienestar, impulsar la calidad de vida de sus habitantes y crear productos de excelencia, convenientes para la comunidad y el medio ambiente.

 

Finalmente, nos topamos con un Japón muy conservador en su modelo desarrollista. Se trata de un capitalismo donde prevalece siempre el ahorro, la eficiencia y la visión a largo plazo, en un esquema lineal que hace partícipe a la comunidad empresarial entera para la toma de decisiones. Desde el director general hasta el obrero, son considerados piezas clave del desarrollo sostenible interno. En este sentido, la nación nipona difiere radicalmente del modelo norteamericano, donde prevalece un esquema piramidal y excluyente, que deja fuera del entramado corporativo a la base obrera y subordinada.

 

Estas diferenciaciones son aún más claras si lo proyectamos en el tipo de productos que cada país oferta en el mercado. Estados Unidos, que goza de una vasta extensión territorial y se encuentra entre los países megadiversos en flora y fauna del mundo, no necesita limitarse, por lo que es propenso a crear productos innovadores, pero de talla grande; como los autos Hummer de 8 cilindros, las casas enormes con grandes jardines, los refrescos de 3 litros, los asadores desechables, entre muchos otros. Alemania, que ha afrontado dos guerras mundiales y comparte la pequeña región con tantas culturas, ideologías y tendencias sociales o políticas, ha aprendido a cooperar, a ceder y centrarse en el bienestar común, presentando bienes más amigables con productos medianos y eficientes que cumplen lineamientos rígidos sobre niveles de toxicidad, seguridad y funcionalidad. Sus autos, por ejemplo, pueden ser potentes pero eficaces a la vez, garantizan más durabilidad y generan confianza en el consumidor −con el caso excepcional del escándalo de Volkswagen hace un par de años−. Japón, que sufre día a día los embates del aglutinamiento urbano con un territorio isleño muy limitado y la escasez de recursos, se caracteriza por crear autos compactos, ahorradores de combustible, eficientes y prácticos, ofreciendo un servicio de primera que garantice una mayor vida útil del producto.

 

Podemos ver entonces que el capitalismo es también una decisión. Las opciones están ahí. Está en uno la elección sobre el tipo de consumo que fomentamos en nuestras familias y en nuestras sociedades.

 

*Rebeca Rodríguez Minor es profesora e investigadora de la Universidad Anáhuac Cancún.