Inspiración maya

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Por: Viviana Mahbub* / Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 21-Mar-2019 .-Inspirada por los pueblos e ingredientes descubiertos durante sus viajes carreteros por la República Mexicana, Keila Sánchez comenzó esta historia. Fue en Oaxaca donde vio por primera vez a una mujer moliendo cacao en un metate.

“Me atrajo el aroma, la dedicación y la práctica ancestral. Empecé a ver cómo el cacao podía transformarse en productos deliciosos y con valor gastronómico”, relata Keila.

De forma experimental, la joven emprendedora comenzó a ajustar recetas para crear Mikuchina Mulla. Su deseo: recuperar el cacao, fortalecer sus raíces y reconectarlo con las enseñanzas ancestrales y la labor artesanal de los productores locales.

 

Cuenta la leyenda…

Tras adentrarse en las tradiciones y rituales mayas, Keila descubrió los relatos sobre el cacao plasmados en los relieves de Chichén Itzá.

“Entre los mayas del periodo Clásico el mono es representado como ‘dador’ del cacao”, documenta Martha Ilia Nájera en sus “Estudios de la Cultura Maya”.

La emprendedora decidió entonces adoptar a los personajes de las historias mayas. Al divertido mono araña, que se roba las mazorcas, come el fruto y dispersa las semillas, dedicó las barras entre 60 y 80 por ciento cacao.

El sagaz jaguar es embajador de su línea con superalimentos; y a la estrella de Venus encomendó sus mezclas más sensuales, con flores y especias.

Respeto por el fruto sagrado
Mikuchina Mulla utiliza principalmente variedades cultivadas en Chiapas, sin agroquímicos. Tras cosecharse, las mazorcas de cacao se quiebran y los granos se colocan en cajas de cedro para fermentarse.

Para conservar las características del fruto y hacer sobresalir sus cualidades aromáticas, Keila es sumamente cuidadosa con el tostado. Una vez separada la cáscara del grano, comienza la molienda y las mezclas.

Para hacer las barras, la joven chocolatera utiliza sólo un poco de piloncillo y agar-agar. Las trufas llevan canela, dátil, almendra, vainilla, pasta de cacao y cobertura de chocolate. Los bombones se rellenan y perfuman con frutos rojos, lavanda y otros ingredientes naturales. Aquí no hay cabida para conservadores y productos refinados.

“Quiero que se reconozcan los distintos tipos de cacao, su valor gastronómico y el trabajo de los pequeños cacaocultores; promover un comercio justo para fortalecer su economía”, concluye Keila.

*Internacionalista y cocinera, es health coach y amante de los productos locales y artesanales. Imparte talleres y asesorías holísticas de equilibrio nutricional y dietas restrictivas.

FB Instagram: Mikuchina.mulla
alimento@mikuchinamulla.com
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