Islandia y el Fobaproa

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El Fobaproa costaría 110 mil millones, pero hasta la fecha lleva dos billones de pesos y la deuda sigue subiendo.

 

 

POR: Yvette Hesse

Facebook: yvette.hesse        Twitter: @YvetteHesse

 

¿Por qué las finanzas públicas están tan comprometidas? ¿En qué momento se dispararon los intereses por deudas cuyo origen es privado pero los gobiernos las convirtieron en públicas, o sea, eran de unos cuantos pero en realidad las estamos pagando entre todos los mexicanos? Hay situaciones que sucedieron hace tres sexenios y quedan en el olvido, pero siguen impactando de manera muy negativa a nuestro país; tanto así, que las nuevas generaciones seguirán pagando −a través de los impuestos− durante toda su vida, incluso, hasta sus hijos…

 

CADA AÑO SE PAGAN 40 MIL MILLONES SOLO DE INTERESES

 

Claro, me refiero al Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), una deuda que originalmente costaría 100 mil millones de pesos, pero que hasta diciembre de 2016 ascendía a casi 900 mil millones de pesos y que, ni más ni menos, se calcula que se podrá terminar de pagar hasta 2076 o aún más…

 

Muchos jóvenes e incluso adultos quizá desconocen la historia de cómo inició todo, pero, tan sólo de intereses anuales se pagan aproximadamente 40 mil millones de pesos… Así que, calladito, sin mucho aspaviento, pero cada año esa deuda no baja, sino todo lo contrario. Pero… ¿qué es el famoso Fobaproa?

 

 

ERNESTO ZEDILLO DECIDIÓ RESCATAR A BANQUEROS

Desde la privatización de la banca, en 1991 y 1992, instituciones como Banamex, Bancomer y Banorte −entre otros− comenzaron a otorgar créditos de forma desmedida y sin controles rigurosos. Cuando estalló la crisis de 1995 las tasas de interés se dispararon a más de 100 por ciento y volvieron impagables los créditos hipotecarios y de consumo, y, por tanto, los índices de morosidad se catapultaron, provocando una insolvencia que dejó a la banca al borde de la quiebra. Entonces, el gobierno federal priista decidió que había que rescatar a los banqueros y en teoría a los ahorradores, sólo que… pequeño detalle… con recursos públicos.

 

 

GOBIERNO ASUMIÓ DEUDAS PRIVADAS

Así las cosas, el gobierno compró la cartera vencida de los bancos a través de pagarés del Fobaproa. O sea, para ponerlo en palabras de nosotros comunes mortales: el gobierno compró a los bancos su cartera vencida por 100 pesos, recuperó 10 y los restantes 90 los pagó con cargo al erario público, es decir, a nosotros, los contribuyentes.

El Fobaproa se asumió como deuda pública a partir de 1999; ese año se estimó que las obligaciones se pagarían en 30 años, pero un cálculo hecho por economistas ha pronosticado que en realidad serían 70 años o más, mucho más…

En este punto se preguntarán, ¿y cuáles fueron los argumentos para semejante acto? Bueno, para empezar, nadie nos preguntó si estábamos de acuerdo en hipotecar al país pero por no dejar, arguyeron que una quiebra masiva de bancos podría tener un efecto devastador y duradero sobre el resto de la economía, como el que se presentó durante la Gran Depresión de la década de 1930 en Estados Unidos.

 

 

¿QUÉ SUCEDIÓ EN ISLANDIA?

A veces se cree que resulta menos caro que el gobierno gaste millonadas rescatando a los banqueros que sufrir la recesión y estragos en la economía, pero hay ejemplos de países, como Islandia, que no rescataron a los irresponsables.

En una situación similar, los islandeses no estuvieron de acuerdo con esa receta tradicional. En cambio, el gobierno del momento dejó ir a la quiebra a los tres principales bancos del país. Cierto, el 97 por ciento del sector bancario colapsó en cuestión de tres días. La quiebra bancaria, efectivamente, sepultó a la economía islandesa en una profunda recesión, tal como advertían los expertos.

 

LOS BANCOS SÍ QUEBRARON, PERO…

El Producto Interno Bruto colapsó, cayendo siete puntos porcentuales en un año. Su moneda, la corona, se devaluó en un 80 por ciento. Y se impusieron controles a las divisas extranjeras. Pero la recuperación que siguió fue relativamente rápida. Los balances contables de los bancos no siguieron generando incertidumbre. Muchos inversionistas aceptaron sus pérdidas y retomaron sus vidas. No se usaron recursos públicos para rescatar banqueros. Y al devaluarse la moneda local, los bienes y servicios islandeses se hicieron más baratos para los extranjeros. Ello contribuyó al despegue de una nueva bonanza, esta vez en el turismo internacional, que se ha convertido en el negocio más dinámico de la nueva Islandia.

 

Y MIENTRAS TANTO, EN MÉXICO SEGUIMOS PAGANDO

En 2016, Islandia creció a una tasa del 7.2 por ciento, una cifra envidiable comparada con el estancamiento que aqueja a muchas otras naciones europeas. Mientras tanto, en México, sólo los intereses y comisiones de la deuda se triplicaron en los últimos años: pasaron de 10,950 millones de pesos en el presupuesto de 2015 a 35,850 millones para el ejercicio fiscal del año 2017. Las decisiones tomadas durante el gobierno de Ernesto Zedillo habrán impactado a tres generaciones en un hecho de insólita y perversa irresponsabilidad gubernamental…

 

*Yvette Hesse es directora de Grupo Editorial Kankun y Gente Q. Roo, revista de negocios y política.