NIDO DE VÍBORAS

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POR: ALBERTO CHUC

EL EPISODIO del ex presidente Vicente Fox pidiendo al presidente Andrés Manuel le ponga seguridad personal porque teme por su integridad tras la aparente irrupción de personas armadas en su propiedad en Guanajuato, es comprensible en términos personales. Todos queremos sentirnos protegidos y seguros.

 

EL PROBLEMA aquí es que el asunto rápidamente tiende a politizarse y ya salieron los dedos acusadores que culpan al actual mandatario de cualquier percance que sufran esos próceres de la paz y el buen gobierno que son los ex presidentes Fox, Felipe Calderón, Enrique Peña y demás.

 

LA RESPUESTA de López Obrador, de asignar una escolta reducida a Fox y también a Calderón, luce justa y ya hasta provocó tuits de agradecimiento de ambos, que sin haber pasado del odio al amor instantáneo al menos le bajaron un poco a sus ataques, en una muestra de civilidad que es de agradecerse.

 

CLARO QUE el chiste fácil sería aconsejar que ambos, Fox y Calderón, se compren unas galletas para que en caso de urgencia nada más griten “¡Guardiaaas”! para obtener su propio grupo de pretorianos particulares… pero el clima de violencia en el país le quita gracia.

 

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UNA DE las críticas más recurrentes entre quienes se oponen al proyecto del tren maya, es su nombre, ya que, argumentan, de maya el tren no tiene nada.

 

LA VERDAD es que el cuestionamiento no da para mucho, aunque sí retrata una situación: la poca información que ha llegado a manos de las comunidades que se verán afectadas con el proyecto, para bien y para mal.

 

POR ELLO es importante que la autoridad auspicie foros y debates en torno al tema, que la difusión de sus pormenores sólo puede beneficiar al proyecto al clarificar lo que es y lo que no es, ya que alrededor del tren está surgiendo un caudal de mitos que luego serán utilizados para atacar no tanto al tren, sino a la autoridad en turno.

 

¿QUE POR qué se llama Tren Maya? La respuesta es simple: por mercadotecnia; “Tren Maya” es una marca, un distintivo que ayudará a diferenciarlo de cualquier otro ferrocarril y a venderlo mejor entre sus potenciales usuarios. ¿Acaso alguien cree que la Riviera Maya ya se llamaba así desde antes que llegaran los iberos?

 

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EL APAGÓN del fin de semana puso de manifiesto la fragilidad de nuestro modelo económico y social, ya que bastó un relativamente corto tiempo sin electricidad para causar desbarajustes en la vida de muchísimas personas.

 

SOMOS TAN dependientes de una sola fuente de abastecimiento de electricidad que cualquier incidente prende alarmas (y hartas veladoras) entre quienes no conciben la existencia sin su dosis diaria para ver la tele y cargar sus teléfonos, epicentro de la vida de muchos.

 

BUEN MOMENTO, pues, para impulsar el desarrollo en Quintana Roo de formas alternas de energía, como los molinos de viento y las celdas solares, que del primero hay uno muy cerca del aeropuerto de Cancún, muy vistoso, pero inútil.

 

Y YA entrados en el tema de la dependencia, lo mismo aplica para el agua potable, que se extrae del subsuelo, misma fuente que abastece a los cenotes, esos hoyos en la tierra que promocionamos entre los turistas pero que tampoco nos ocupamos de cuidar.

 

A VER si el apagón sirve de algo y no sólo para despotricar contra la Comisión Federal de Electricidad.