Ordeñan manantial en el Ajusco

83

El ojo de agua se encuentra a unos 15 kilómetros de Santo Tomás Ajusco, al final de un estrecho camino de terracería que se ha ido aplanando por el peso de los autotanques.

Selene Velasco

Aprovechando la escasez de agua en la Alcaldía de Tlalpan, piperos particulares la extraen de un manantial en una zona de preservación ambiental del Ajusco.

REFORMA constató cómo los operadores consiguen clientes por teléfono o por Whatsapp y cobran cada entrega desde mil hasta 3 mil pesos.

El ojo de agua se encuentra a unos 15 kilómetros de Santo Tomás Ajusco, al final de un estrecho camino de terracería que se ha ido aplanando por el peso de los autotanques.

El caudal, que antes corría entre piedras, ahora se queda retenido en una especie de piscina hecha con plásticos gruesos. A decir de pobladores, la extracción inició esporádicamente a finales de 2018, pero desde febrero es diaria.

“Es el único lugar donde todavía sale más agua, lo demás ya está seco y aquí esos vienen a sacar el agua que ni les cuesta y ¿en cuánto la venden? en miles y miles de pesos”, reclamó un poblador entrevistado.

Las bombas son conectadas por los piperos y por un hombre que vigila el lugar y que organiza los turnos.

Ningún contenedor tiene rótulos de alguna razón social, algunos tampoco portan placas de circulación. Admiten que son ilegales, pero se enorgullecen de repartir a bajo costo y casi de inmediato, pues el servicio que ofrece la Alcaldía llega a demorar hasta ocho semanas desde que se levanta el reporte.

“Mil a Santo Tomás, por ejemplo, si bajamos más aumenta a mil 200. Ya de cuates y si hay tiempo, el mismo día que nos habla le entregamos, y si no al otro día”, ofrece uno de los conductores de las pipas.

Los residentes saben que es un negocio clandestino con repercusiones ambientales, pero justifican que la crisis de agua potable en la demarcación no les deja muchas opciones.