¿Cómo se acerca a sus problemas?

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Por: Israel Sánchez / Agencia Reforma
CIUDAD DE MÉXICO 13-Apr-2019 .-Irritación en el transporte, insatisfacción en el trabajo, pavor en las calles e infelicidad en el hogar. La vida moderna en la metrópoli puede ser como una enfermedad que nos consume paulatinamente.

Una de las claves para “prevenir el contagio” está en cómo se afrontan los sucesos del día a día, sostiene el lama tibetano Tenzin Wangyal (India, 1961).

“En México, la mayoría de la gente tiene estilos de vida similares, pero no todos responden de la misma manera a lo que les ocurre. Algunas personas se lo toman con tranquilidad, calmados, de forma alegre, juguetona, y otros generan confusión, problemas, peleas.
“Nosotros enseñamos que tú no te conviertes en tu problema; tu problema está afuera, y si tratas de acercarte a él de mejor manera, no te afectará. Tú eres más importante”, enfatiza en entrevista.

Reconocido autor y maestro, Lama Tenzin ha dedicado varias décadas a la enseñanza en Occidente del Budismo Bon -la tradición espiritual más antigua del Tíbet-, con México como uno de los países que más ha recibido sus instrucciones acerca de cómo aproximarse de manera distinta a las cosas.

“Lo que tratamos de hacer es enseñar un poco de esta tradición ancestral: cómo trabajar con tu mente, trabajar con tus emociones, trabajar con tus pensamientos. Una de las reglas simples es no reaccionar desde tu dolor, tu miedo y tus emociones negativas”, expone.

“Cada vez que enfrentas retos en tu vida, ya sea por otras personas, por salud, dinero o lo que sea que te esté desafiando, no reacciones emocionalmente al instante. Ese es el primer consejo”.

Y no es que se trate de suprimir y encarcelar lo que se siente, pues esto puede ser útil para alcanzar lo que Lama Tenzin, desde la tradición Bon, identifica como lo que todos los seres humanos perseguimos: paz y felicidad.

“Nuestras emociones, nuestro dolor, nuestra ignorancia, pueden ser un problema, pero si sabes cómo manejarlos, se pueden convertir en medicina”, precisa.

El maestro, quien radica desde hace varios años en San Francisco con su esposa e hijo, explica esto a través de los tres caminos de la liberación del sufrimiento o tres caminos del dharma: la renunciación, la transformación y la autoliberación (sutra, tantra y dzogchen).
Lama Tenzin lo ejemplifica como una planta venenosa que la gente ordinaria debe evitar consumir a toda costa para evitar morir, mientras que los médicos la buscan, porque tienen la capacidad de transformarla en algo bueno, en un antídoto. Y, por último, el pavorreal la ingiere sin ningún reparo, pues él continúa resplandeciendo mientras que el veneno se libera solo.

Entonces, de acuerdo con el experto, cada quien debe hacer un gran ejercicio de autoconocimiento y preguntarse, en relación con sus propios venenos: ¿soy una persona ordinaria, un médico o un pavorreal? Es decir, ¿lo mejor para mi es huir de mis emociones negativas e ignorancia, buscarlas y transformarlas, o dejarlas fluir y que se eliminen solas?
Es el primer paso de una labor ardua de autorreconocimiento que implica mucha práctica y preparación para que, en lugar de continuar exigiendo al resto del mundo que cambie, la transformación ocurra en uno mismo, subraya Lama Tenzin.

“Los problemas en nuestra vida o te ayudan a entender algo, te hacen más fuerte, o pueden destruirte. Así que lo mejor es prepararse”, apunta.

“(Y al hacerlo) algo en lo profundo de ti cambia. Ese cambio en ti cambia todo a tu alrededor”.

Así, ante esos escenarios comunes de la urbe que nos llevan al límite, el lama tibetano sugiere volver la vista hacia el interior, conectar con la naturaleza, escuchar el silencio, mantener la quietud y abrir el corazón. Y, sólo después de eso, regresar al mundo, ahora con una idea más clara y serena de cómo actuar.

“Definitivamente, la tradición espiritual tiene cosas que ofrecernos a todos, y particularmente aquí ante la situación actual de México”, concluye.