Nido de Víboras

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Por: Alberto Chu

TAL Y como estaba previsto, la lluvia de anuncios en los que los aspirantes a un lugar en la próxima Legislatura tratarán de convencerlo de votar por ellos ya comenzó. Ha sido cosa de encender la tele desde temprano para ver en la pantalla un desfile de caras sonrientes y promesas de un mejor futuro.

ES APENAS el primero de cuarenta y tantos días, así que póngase cómodo y no haga corajes cada que vea aparecer a un candidato que le promete lo mismo que le prometió en la elección pasada.

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LA FRIALDAD de los números es contundente: de más de seis mil carpetas de investigación por violencia de género iniciadas en el estado el año pasado, apenas 97 de ellas culminaron con sentencia hacia el acusado.

SI BIEN se han hecho esfuerzos para prevenir y atender este tipo de delitos y proteger la integridad de las mujeres, el tamaño del problema es tan grande que los resultados se sienten apenas como cosquillas.

PUEDEN CITARSE impedimentos como la falta de personal para procesar la cantidad de denuncias que se registran, así como leyes un tanto obsoletas que en ocasiones entorpecen el trabajo más que agilizarlo; sin contar con que algunas disposiciones, como repartir folletos y dar charlas de prevención, pueden resultar más bien cosméticas.

EN REALIDAD el asunto tiene mayor profundidad: si bien la autoridad debe esforzarse por dar una protección eficaz, de nada servirá si no se ataca la fuente de las agresiones, que se encuentra en todos como sociedad, pues más de seis mil denuncias es una cifra que habla de cuan extendida está la cultura de la violencia entre nosotros.

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EL INCENDIO en la parisina catedral de Notre Dame es causa de pena en todo el mundo por el peso de su simbolismo, ya que se trata de uno de los mayores monumentos arquitectónicos y religiosos que resumen una parte de la cultura occidental, de la cual somos herederos.

SERÁ RECONSTRUIDA sin duda, que los franceses no dejarán se pierda una parte esencial de ellos. Pero el hecho debería ponernos en guardia en torno a la fragilidad de nuestro patrimonio cultural, el cual, aquí en México, explotamos alegremente como si fuera eterno.

UN EJEMPLO lo tenemos muy cerca, en Chichén Itzá, zona arqueológica admirada en todo el mundo y símbolo de la cultura maya, pero que se encuentra invadida de vendedores ambulantes que la convierten más en un tianguis que en una maravilla del mundo.

EL HECHO ya ha causado algún roce con agencias de viaje, que incluso durante unos días dejaron de vender paseos hacia la zona si no se regulaba la indiscriminada venta de artículos al interior de la misma.

¿EJEMPLOS MÁS cercanos? La saturación de embarcaciones en la barrera arrecifal frente a Cancún; la mala gestión de desechos en Cancún y Chetumal, cuyos basureros bien horas extra; la emergencia de aguas negras en Holbox del año pasado; la contaminación de cenotes; la destrucción de manglar para permitir el avance del “desarrollo”…

NO HACE falta un incendio para acabar con el patrimonio. A veces, es la simple ausencia de planeación y la prevalencia de intereses personales o de grupo los que causan daño a lo que es de todos.