Refuerza ISIS su influencia

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De ratificarse autoría revelaría que yihad continúa siendo una amenaza.

REFORMA / STAFF

COLOMBO.- El autodenominado Estado Islámico parece no estar tan abatido como Donald Trump predica. El ISIS (por sus siglas en inglés) se atribuyó ayer la matanza que dejó el domingo 359 muertos y más de 500 heridos, informó Amaq, la agencia de noticias del grupo yihadista.

En un video publicado a través de la red social Telegram, pero que no fue verificado, la agencia afin a los terroristas mostró a ocho hombres, aparentemente los atacantes de Sri Lanka, que prometían lealtad a Abu Bakr al-Baghdadi, el líder de ISIS.

Los sujetos están enmascarados, excepto uno que parece ser Mohammed Zaharan, a quien el Gobierno srilanqués identificó como el cabecilla de la formación que llevó a cabo los atentados, el extremista local National Tawhit Jamaat.

En el caso de que la grabación fuera real, ésta indicaría que la célula terrorista en Sri Lanka tomó medidas para asegurar que el ataque se hiciera en nombre de ISIS. Aunque no hubiera una comunicación directa con los yihadistas, la información mostró que los atacantes estaban familiarizados con sus rituales y su terminología.

Por otro lado, que el Estado Islámico haya asumido la autoría de las matanzas demostró que el grupo todavía supone una amenaza pese a haber perdido una parte de su territorio en Siria e Irak.

El Presidente estadounidense, Donald Trump, justificó la retirada de los militares en Siria porque afirmó que el grupo había sido vencido, y que, como ése era el objetivo de la presencia estadounidense en el país, era el momento de marcharse.

La decisión fue duramente criticada por políticos y expertos, que sostuvieron que la amenaza seguía latente. Por su parte, los funcionarios srilanqueses plantearon la posibilidad de que la matanza fuera en respuesta a los asesinatos de más de 50 personas en dos mezquitas de Nueva Zelanda en marzo.

“Las investigaciones preliminares revelaron que lo que sucedió en Sri Lanka fue una represalia por el ataque contra los musulmanes en Christchurch”, afirmó el Ministro de Defensa, Ruwan Wijewardene.

Esta sed de venganza, de confirmarse, sería la antesala de un sentimiento que se apoderó de una parte de la población del país asiático tras la sucesión de ataques. “Tengo ganas de ir y matar a esos musulmanes en un ataque suicida. Mis amigos y familiares murieron en una iglesia atacada”, dijo una empresario local de 35 años.

En algunas partes de Sri Lanka, las tiendas propiedad de musulmanes fueron vandalizadas, mientras que cientos de familias de esta religión huyeron de barrios en los que predominan budistas o cristianos. Estas divisiones tuvieron lugar 10 años después del fin de la guerra civil, que duró más de dos décadas y enfrentó al Gobierno con la guerrilla de la minoría tamil Tigres de Liberación de Tamil Eelam.