NIDO DE VÍBORAS

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POR: ALBERTO CHUC

PARA MUCHOS candidatos a diputados, la actual campaña electoral es un mero ejercicio de deportivismo político, en el que, como dijera el barón Pierre de Coubertin, lo importante no es ganar sino competir.

 

PORQUE SEAMOS honestos, un alto porcentaje de los aspirantes no tiene chance de victoria, pero aprovecha la oportunidad para ir agarrando callo y sobre todo, para ir posicionando su marca entre el electorado, porque seguramente los veremos en futuras elecciones.

 

Y PARA ello, nada mejor que las declaraciones “fuertes” en las que cargan contra alguna autoridad conocida y tratan de aprovechar cualquier resquicio de enojo popular para venderse como los salvadores que el pueblo esperaba, táctica que le funcionó muy bien a Trump en Estados Unidos y a López Obrador en México.

 

DE TAL modo, en las poco más de dos semanitas que llevamos de campañas, hemos escuchado desde peticiones de renuncia y juicio político en contra de la alcaldesa Laura Beristain (Solidaridad) hasta llamados a evitar el voto a favor del Partido Verde, al que se acusa de que el “verde” de su nombre es por amor al dólar.

 

 

EL CASO es llamar la atención, porque como dicta el manual de la mercadotecnia, el que no enseña no vende; ya si al final el producto resulta no ser lo que esperaba el público, pues siempre habrá otra elección por delante.

 

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DE BUENAS intenciones está lleno el infierno, dicen por ahí. Ya lo dijo el Capitán América, “siempre que alguien trata de ganar una guerra antes de que siquiera comience, gente inocente muere”.

 

AQUÍ EL asunto no es tan dramático, pero sí que hay “daños colaterales”: tras la campaña mundial en torno a la reducción o de plano prohibición total en el uso de popotes, la industria vinculada a su fabricación se ha visto afectada con la pérdida de uno de cada tres empleos.

 

SIN EMBARGO, sería un error echar reversa, ya que seguir degradando el ambiente en favor de la conservación de puestos de trabajo sería mucho peor a largo plazo. Antes bien, lo que la circunstancia obliga es a transformarse y repensar un modelo de desarrollo económico que resulta depredador.

 

Y COMO te lo digo Pedro para que lo escuches Pablo, lo mismo va para sectores como el automotriz y el turístico, particularmente este último, que no por llevar la etiqueta de “industria sin chimeneas” resulta menos contaminante y dañino para el ambiente.

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QUE POR cierto, ya que andamos en esto, la organización popular de batrácicas siglas, la CROC, ha recomendado a sus afiliados del sector de la hospitalidad “tratar mucho mejor a los visitantes”, principalmente los nacionales, para que se vayan contentos y con ánimos de regresar.

 

EL CONSEJO es bueno, pero su motivación de fondo resulta un tanto filistea, ya que más que tratar de seguir una filosofía y ética de servicio, lo que hay detrás es “mello” de que el número de visitantes disminuya y se pierdan ingresos y puestos de trabajo.

 

ES DECIR, ante la amenaza de perder dinero, ahora sí sonríen a los paisanos que antes eran los patitos feos del sector, ya que casi siempre los meseros, taxistas y demás solían dar preferencia al extranjero que paga en dólares.

 

EL MIEDO no anda en burro, ¿verdad?