Promover salud pública con enfoque sanitarista

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La salud no debe limitarse sólo a lo asistencial sino tiene que ver con la educación, planificación, acciones comunitarias, formación de recursos humanos y cambio de valores, creencias y actitudes, señala.

 

 

POR: MARCO ANTONIO BARRERA

CANCÚN, Q. ROO.- El doctor Ignacio Bermúdez es un profesional de la salud comunitaria con una experiencia de más de cinco lustros.

 

El director del Hospital General de Cancún “Jesús Kumate Rodríguez” es metódico, riguroso en el cumplimiento del deber y especialista en la salud integral de las personas, infraestructura hospitalaria y la administración de los servicios

médicos.

 

La profesionalización académica ha sido una constante desde que egresó de la

Universidad Nacional Autónoma de México, a través de un diplomado, tres

maestrías y un doctorado. Reconoce que cuenta con las capacidades suficientes

para “dirigir una orquesta”.

 

De su padre, un economista, aprendió la integridad, la honestidad y los valores, que transmitió a sus tres hijos, además la tenacidad que tuvo por el estudio y la

Superación propia. “Cuando yo tenía cinco años lo veía, que estudiaba y trabajaba”, dice.

Su vocación de servicio comunitario comenzó a los 23 años de edad, en plena crisis de un brote de cólera en América Latina y México al inicio de la década de los años noventa del siglo pasado. Contribuyó a la atención y erradicación del

padecimiento en Ciudad Hidalgo, Chiapas, en los márgenes del Río Suchiate y frontera con Guatemala.

 

“Aquella experiencia fue determinante para saber el tipo de servicio que prestaría a la comunidad”, recuerda. Así, optó por un enfoque sanitarista; es decir, la salud

no debe limitarse sólo a lo asistencial sino tiene que ver con la educación,

planificación, acciones comunitarias, formación de recursos humanos y cambio de

valores, creencias y actitudes.

 

De su estancia en Chiapas se inclinó a favor de la persona, la familia y la comunidad. Comprendió que la salud humana no se mide por la cantidad de medicamento que brinda el gobierno sino por la calidad de vida que contribuye a la salud, como dar infraestructura a las comunidades, luz eléctrica, drenaje y pisos de cemento, además estructuras que garanticen una adecuada ventilación en casas.

 

Comenta que el Hospital General de Cancún pretende vincular la atención médica de especialidad para canalizar con certeza a sitios adecuados en la entidad y se cierre el círculo de la atención. Este sitio, por ejemplo, cuenta con oncólogas pediatras para pacientes infantiles con cáncer.

 

“Debemos desarrollar un fortalecimiento para de manera multidisciplinaria atender problemas complejos e identificar hacia donde está orientada la necesidad de atención, de acuerdo a las enfermedades y muerte, por grupo de edad, género o tipo de padecimientos”, indica.

 

Parte de su trabajo, agrega, es sensibilizar al político de que la salud es un tema noble, que no se pelea con los medicamentos ni con la construcción de más clínicas, sino tiene que ver con la mejoría de la calidad de vida. “Al final, sólo somos portadores de sus necesidades”, reconoció.

 

Al doctor Bermúdez Meléndez se reconoce su capacidad profesional y que brinda todo lo que requiere el paciente, acorde a las capacidades humanas y la infraestructura disponible, tal como lo hizo cuando fue director de los servicios de salud municipales en Solidaridad (entonces incluía el territorio de Tulum), con Carlos Joaquín al frente de la alcaldía. También, a su paso por el Hospital General de Cancún, el viejo ubicado en el Crucero y el inmueble actual.

 

El interés por la medicina del especialista surgió por curiosidad, reconoce. Cuando tenía cuatro o cinco años de edad e iba a consulta. Se percató del cuidado y afecto con que trataban a los pacientes en las clínicas. “Me llamó la atención y cuando tuve algún ingreso hospitalario fue cuando tuve mayor oportunidad de observar la organización, el comedor, la sala de juntas o la habitación de pacientes y el quirófano. Eso fue la pauta que me generó interés de pensar en ser médico”.

 

En su etapa de preparatoriano visitaba la clínica 24 del IMSS en Ciudad de México, contigua a la escuela, para observar el quehacer médico. Ah decidió que dedicaría su vida a procurar la salud humana.

 

Es padre de tres hijos, una de ellas está en etapa media superior pero con vocación de médico. Asegura que a los hijos se les debe estimular y ser inspirador de sus vidas, para que sean sustentables.

 

Dice que fue afortunado por haber tenido seguridad escolar en su infancia. Recuerda que después de cumplir con la educación básica, estudió en la Escuela Nacional Preparatoria  9 “Pedro de Alba” y la Facultad de Medicina, en ésta última dos años en aulas, dos en el Hospital 20 de Noviembre del ISSSTE y otro en el Hospital General de La Villa en la capital del país. Su servicio social fue en el municipio de Chamula y en la comunidad cafetalera de Cacahuatán, Chiapas.

 

De su padre, recuerda que trabajaba y estudiaba y él la veía con apenas cuatro o cinco años, de ahí que “para mí era fundamental hacer una carrera”. Su ejemplo, asegura, “me ha servido para seguir ese camino, de la profesionalización”, para desarrollar habilidades y destrezas y aportar algo distinto a la sociedad.

 

El doctor Bermúdez comenzó a trabajar en el Hospital General en 1993, para entonces tenía apenas 40 camas que subió a 60, y después a 90. Recuerda que estaba en el Crucero y su capacidad de atención no era suficiente, pues se atendían hasta 150 pacientes, que abarrotaban los pasillos.

 

Antes de ser director fue médico aplicativo y jefe de servicio y de medicina interna, y subdirector médico y administrativo. “Tuve la oportunidad de recorrer todos los niveles del hospital para que ahora pueda implementar mis capacidades”, señala.

 

La actualización académica ha sido fundamental en su trayectoria. De 1998 a 2000 realizó una maestría en Administración que le permitió conocer la contabilidad, la administración y el manejo de recursos humanos.

 

Entre 2002 y 2004, hizo otra maestría en Salud Pública y, en paralelo, otra en Dirección de Hospitales, en Barcelona y Valencia, España, respectivamente.

 

Entre 2005 y 2008 participó como director de salud municipal en Solidaridad, donde aplicó estrategias en salud pública a favor de una población entre 150 mil y 200 mil habitantes. En aquel momento se abrieron 17 unidades de salud, se implementó una unidad móvil para detección de cáncer, en zonas rurales de Cobá.

 

En 2008, regresó al Hospital General de Cancún como subdirector médico y después como administrador, mientras que entre 2010 y 2015 realizó un doctorado en la Universidad Autónoma de Querétaro. Su tesis fue un Estudio cualitativo sobre la percepción de efectividad de los servicios de salud de Quintana Roo, de 1974 a 2011, con la que pudo reconstruir la forma en que se desarrolló la infraestructura y las estrategias de salud en el estado, hasta la actualidad.

 

El doctor Bermúdez reconoce que le ha sido difícil compaginar su trayectoria profesional y familiar, con esposa e hijos, aunque reconoce  que su uno de los sacrificios lo hizo su esposa al cuidado de los hijos.

 

Por su parte, comenta, mejorar un rol social y la seguridad laboral. Del quehacer laboral del médico menciona que “al principio llegas cubriendo incidencias, luego un contrato, te amplían el contrato, te da una base y luego una plaza de especialista”.

 

Señala que ese proceso es largo para lograr una seguridad laboral que se aporte a la familia. De ahí que cuando llega el momento que se tienen cubiertos todos los satisfactores “ya tienes la oportunidad de retornar a tus hijos y estimularlos para inspirarlos y hacer que tengan una vida sustentable”, concluye.