Demanda terrorífica

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Este año en México se han lanzado 14 títulos de horror, destacando el remake de Cementerio Maldito y La Maldición de la Llorona, que forma parte del universo fílmico de El Conjuro.

 

 

POR: MAURICIO ÁNGEL / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Monstruos, demonios, fuerzas sobrenaturales y asesinos seriales ya no acechan la pantalla grande sólo en la época de Halloween, pues han convertido a las salas de cine en su hogar durante todo el año.

 

La taquilla mexicana arrancó el 2019 con el estreno de Belzebuth, de factura nacional, el 11 de enero.

 

Desde entonces se han lanzado otros 14 títulos de horror, destacando el remake de Cementerio Maldito y La Maldición de la Llorona, que forma parte del universo fílmico de El Conjuro.

 

Próximamente llegará otra cinta esperada por los fans: Nosotros, donde actúa Lupita Nyong’o.

 

El furor por estas películas ha impulsado que se tenga previsto estrenar la cinta El Viene Por Ti este 10 de mayo, Día de las Madres, pues hablamos de filmes cuya producción y distribución es menos costosa.

 

“Los últimos dos años ha habido una abundancia de cintas de terror al grado de que casi cada semana hay un estreno. En general duran una o dos semanas en cartelera, pero recuperan y ganan seguidores.

 

“Esto tiene que ver con que las productoras saben que es la única manera de recuperar dinero de otras películas que no les genera tanto”, destacó el crítico de cine Rafael Aviña en entrevista.

 

¿Por qué la gente asiste a ver estas cintas? El experto explica que la inseguridad y la incertidumbre que hay sobre el futuro del País han provocado que los espectadores busquen identificarse con lo que ven.

 

El terror ha pasado de hablar de monstruos a reflejar situaciones de miedo que se adentran en la realidad, como actualmente viven los mexicanos, pero les ofrece la posibilidad de tener esperanza.

 

“Ya casi no se hacen películas con cosas bestiales, sino que tienen que ver con elementos cotidianos donde el horror está alrededor y lo tenemos todos los días, así como los horrores que hay en nuestro alrededor. Este tipo de cine nos permite canalizar los miedos y desahogarnos.

 

“Buscamos vernos reflejados en pantalla y exorcizar lo que vivimos. En las películas, aunque haya un clímax muy violento, al final hay una esperanza de paz, porque el monstruo es destruido momentáneamente”.

 

MÉXICO SIN SUSTOS

 

El director Emilio Portes, responsable de Belzebuth, asegura que la presencia del género en la cartelera siempre se ha mantenido, pero destaca que la mayoría son de origen extranjero.

 

“Todo el año hay cine de terror, pero no cine mexicano de terror. Sigue siendo un género relativamente mal visto por los exhibidores, que buscan una comedia de grandes éxitos y venderles películas violentas les produce cierto resquemor”, destacó Portes en entrevista.

 

En la década de 1930, México apostó por el género con títulos como El Fantasma del Convento, La Llorona y El Misterio del Rostro Pálido, pero se abandonó durante la época de oro.

 

El terror resurgió entre finales de 1960 y principios de 1980 con las cintas de Carlos Enrique Taboada Más Negro Que la Noche, El Libro de Piedra, Hasta el Viento Tiene Miedo y Veneno Para las Hadas, pero desde entonces pocas logran destacar, como Kilómetro 31 (2006).

 

“Nuestra filmografía de terror destacada es de 30 películas esparcidas esporádicamente en casi 80 años. No producimos el volumen que deberíamos y eso no genera la cultura del género que nos merecemos.

 

“Siendo generosos, al año salen tres películas de terror mexicanas”, señaló Portes.