Vuelve Charro a su hogar

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Tras recorrer distintos festivales de cine en el mundo, el documental tapatío El Charro de Toluquilla (2016), de José Villalobos, regresa a casa para exhibirse en la Cineteca FICG.

 

 

POR: ABRIL VALADEZ  / AGENCIA REFORMA

GUADALAJARA, JAL.- Tras recorrer distintos festivales de cine en el mundo, el documental tapatío El Charro de Toluquilla (2016), de José Villalobos, regresa a casa para exhibirse en la Cineteca FICG.

 

Esta película, que obtuvo el galardón al Mejor Documental en certámenes como el Bérgamo Film Meeting, en Italia; el Festival Internacional de Cine de Tirana, en Albania, y el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, estará en la cartelera del recinto hasta el 28 de abril, lo que representa una oportunidad para quienes deseen verlo, ya que no ha conseguido llegar a salas comerciales.

 

“Agradecemos a la Cineteca FICG que ha querido proyectar la película porque poder entrar a los espacios de cine es muy difícil y económicamente hasta imposible. Hemos intentado la distribución comercial, pero es carísima y no tenemos las condiciones, así que estamos felices de que ahora, aunque sean poquitas funciones, la podamos presentar en la Sala Guillermo del Toro”, comparte Claudia Méndez, productora del filme.

 

El Charro de Toluquilla sigue la vida de Jaime García, un cantante de música popular fascinado por el estilo de vida fanfarrón y mujeriego de las películas clásicas de charros mexicanos, pero con una diferencia: es portador del virus del VIH. Él debe decidir entre conservar este estilo de vida fantasioso o criar a su pequeña hija, que milagrosamente nació sin el virus.

 

La realización del proyecto que arrancó en 2011 fue un proceso complicado, sin embargo, también fue enriquecedor.

 

“A nivel personal ha sido un reto muy grande porque fueron muchos años de entregarle nuestro corazón y todo nuestro tiempo a la película, incluso el director fue a vivir a Toluquilla durante el rodaje para poder seguir bien de cerca a Jaime, quien era nuestra prioridad.

 

“Afortunadamente tuvimos buena respuesta del público y también el acercamiento de personas que se enfrentan a distintas enfermedades, no solo el SIDA. A mí una persona con cáncer me llegó a decir que la película era una carta de amor”, agrega Méndez.