MANIFESTACIÓN CORPORAL DE LA ANSIEDAD

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PSICOLOGIA AL DÍA

 

Por: Dra. en Psic. Laura Álvarez Alvarado

 

Todos los sentimientos y emociones se reflejan de un modo u otro en la mímica y la postura de cada persona. Por eso se habla de un lenguaje corporal de la ansiedad, así como también hay un lenguaje corporal de la depresión, de la alegría, del miedo, etcétera.

 

Esa comunicación a través del cuerpo afecta nuestra interacción con los demás. Lo que se expresa a través de las palabras es sólo una parte de la comunicación, el resto y más profundo, corre por cuenta del lenguaje del cuerpo.

 

En el lenguaje corporal de la ansiedad hay varios elementos que revelan el estado de nerviosismo o inquietud. Tiene que ver con la expresión del rostro, el movimiento de las extremidades y la postura general del cuerpo:

 

Las manos son uno de los elementos más importantes en el lenguaje de la ansiedad, uno de los gestos que delatan la inquietud es el de esconderlas. De forma inconsciente las personas dejamos las manos a la vista de los demás cuando estamos tranquilas. En cambio, cuando sentimos miedo, desconfiamos de la situación o queremos expresar nuestras reservas, hacemos lo contrario, ocultamos las manos.

 

La mirada es otro de esos elementos que siempre revelan el estado de ánimo. Cuando una persona está ansiosa, todo su rostro y su cuerpo en general denotan cierta rigidez. Lo usual es que tengan el entrecejo fruncido, por lo cual es muy habitual que a una persona en ese estado le pregunten si está de mal humor o si le preocupa algo. También es común que esta manifestación pueda hacer que los demás nos vean como personas serias.

 

El gesto de morder es uno de los más típicos en los estados de ansiedad. Es más evidente cuando se muerden las uñas.

 

Sin embargo, no todo el mundo tiene ese hábito, sí podría tener la costumbre de morder otros objetos como lápices, borradores o cualquier objeto que tengan a la mano. También es muy frecuente cuando alguien está nervioso, se muerda los labios. Es un gesto de contención que denota inquietud.

 

Movimientos continuos y compulsivos. A veces se trata de la famosa pierna cruzada que se mece y no se deja quieta ni un instante. En otras ocasiones es un objeto con el que se juega en las manos sin parar.

 

También puede tratarse de algún tic, dar golpecitos al piso con los pies, tamborilear los dedos, o algo por el estilo.

 

Hay que recordar que en la ansiedad existe un sentimiento de preocupación que es constante, pero a la vez indefinido. Esto también incluye cierta irritación e intolerancia generalizada con el entorno.

 

Por ello si tú tienes ansiedad incontrolable acude a terapia psicológica para poder comprender la causa de tu ansiedad y poder disminuirla para no ser controlado/a por ella.

 

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