Ejemplos a seguir

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Por: Salvador Ramos

El proyecto de edificar una planta petroquímica en Dos Bocas, en el estado de Veracruz, y la atención que se está dando a la llegada masiva de sargazo a las costas de Quintana Roo representan un ejemplo a seguir.

 

En el primero, la refinería, Petróleos Mexicanos (Pemex), la Secretaría de Energía, la UNAM y otras instituciones estarán a cargo de la importante obra, destinada para procesar el petróleo que se extrae en el país pero que es enviado al extranjero para su procesamiento. Este ejemplo hay que practicarlo en todas las obras y proyectos de gran importancia para la nación, para de esa forma cerrarle el paso a la corrupción y al mercantilismo, donde sólo interesa la ganancia económica. Además del ahorro que implica, el proyecto ayudará a desarrollar personal, maquinaria y tecnología necesaria para cuidar la calidad y el tiempo de realización del refinamiento, a la vez que eliminar la intermediación y los moches de los funcionarios, que se enriquecen a la sombra del poder público.

 

En el caso del sargazo que se acumula en las costas del estado, la Secretaría de Marina utilizará todos sus instrumentos científicos, personal calificado y embarcaciones para ayudar a resolver un fenómeno marítimo que arrastra hasta las costas del Caribe mexicano esta alga, cuyas anteriores arribazones han consumido muchos recursos, manejados con opacidad y sospecha de corrupción. De esta forma, se estará cerrando el paso a los mercaderes que en todo lo que hacen ponen por delante el negocio, mismo que hoy se les ha caído.

 

Siguiendo esos ejemplos, el proyecto del Tren Maya y el corredor industrial interoceánico en el Istmo de Tehuantepec deben ser realizado de manera conjunta por el Estado y las comunidades directamente involucradas por su geografía; ello evitará el desarrollismo capitalista y trasnacional, depredador del medio ambiente, que concentra la acumulación económica en pequeños grupos, ampliando y agudizando la desigualdad social.