Después de los 50 ¡cuidado con ella!

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“Los aneurismas son defectos en la pared de las arterias que también pueden crecer por enfermedades como la hipertensión arterial”.

 

 

 

Otro motivo que provoca un derrame cerebral es la ruptura súbita de un aneurisma o una malformación vascular intracraneal.

“Los aneurismas son defectos en la pared de las arterias que también pueden crecer por enfermedades como la hipertensión arterial”, añade.

“Una hemorragia por un aneurisma tiene una mortalidad alta, una tercera parte de los pacientes mueren a pesar de los tratamientos, otra tercera parte de los pacientes no mueren, pero quedan secuelas por la hemorragia, y la otra parte cuando son tratados a tiempo sobreviven con secuelas mínimas y pueden regresar a sus actividades normales”.

Mientras que una embolia o infarto cerebral son provocados por un daño lento y progresivo de las arterias debido a la hipertensión, diabetes o colesterol alto, entre otros.

“Un infarto cerebral es causado por la formación de placas de grasa en las arterias, por una arritmia (ritmo cardiaco inusual) del corazón que causa coágulos dentro y fuera de la cabeza, como en las arterias del cerebro, en el cuello por las arterias carótidas, incluso la aorta y el corazón”, afirma Góngora Rivera.

“Es más común una embolia a un derrame cerebral, pero el derrame es más mortal”.

De acuerdo con el presidente de la Asociación Mexicana de Enfermedad Vascular Cerebral de México, la hemorragia cerebral destruye una zona del cerebro, pero gracias al mecanismo de plasticidad cerebral se puede tener un reaprendizaje de las funciones afectadas.

“Dependiendo del tamaño del infarto los síntomas varían. Hay infartos grandes que dejan al paciente encamado sin poder moverse ni hablar, hasta los chiquitos, en donde el paciente no se da cuenta y tiene microinfartos que lo hacen perder la memoria lentamente”.