NIDO DE VÍBORAS

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POR: KUKULKÁN

BENDITO DIOS ya terminan las campañas electorales, uno de los males necesarios de la democracia a la mexicana.

NO TANTO porque sean malas per se, sino porque si algo las caracteriza en esta tierra que un soldado en cada hijo te dio, es la falta de ideas y proyectos, ya que los aspirantes al cargo suelen limitarse a prometer obras y gestiones, algunas tan vagas como las de “justicia social” y “oportunidades para todos”. Cierto, la gente espera cosas concretas y no digresiones filosóficas, pero al menos deberían ofrecer algo más que empaque y calorías vacías.

QUIZÁ ALGUIEN pueda decir que los dichos de los candidatos han de ser así, específicos y sencillos de entender, y que más bien hay que leer entre líneas para encontrar un mensaje de calado. Pero la verdad es que leer entre líneas es fácil porque no hay nada, los mensajes suelen estar vacíos.

¿ALGO QUÉ recordar en las campañas que ya terminan? Sí: que no hay figuras, no hay partidos; apenas algunas caras, algunos nombres, declaraciones y poco más; eso sí, por fortuna el horizonte estatal no muestra un Trump local en el futuro.

SIN EMBARGO y contra la evidencia, Kukulkán recomienda que haga un esfuerzo y valore sus opciones, sopese sus intereses y salga a votar el domingo. Es importante para todos.

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BACALAR, LA laguna de los ¿tres, cuatro?, ¡no!, menos, como cinco colores, es objeto de reportajes y noticias alrededor del mundo. Lo malo es que esta promoción no llega por las mejores causas.

HACE APENAS unos días The New York Times publicaba un reporte en torno al daño ambiental en la laguna de Bacalar, que amenaza con dar al traste con el apelativo de “los siete colores”.

ENTRE LAS causas, se lee en el reportaje, están el deterioro ambiental causado por la falta de un sistema de drenaje y el mal manejo de aguas negras que evite desaguar directamente en la laguna; todo ello potenciado por la presión inmobiliaria a causa del desarrollo turístico aunado a la sempiterna corrupción que convierte en basura todo lo que toca.

ES ASÍ que lo que se maneja en medios turístico como una de las joyas del sur del estado podría quedarse en diamante en bruto si no se actúa rápidamente; en concreto, hay que apurar en plan de desarrollo que ponga orden en el desgarriate actual.

QUE EN sí el plan no debería ser tan complicado, pues existen ejemplos y modelos en otras partes del estado. No, aquí en problema son las personas, la incompetencia de la autoridad (encabezada por el presidente municipal Alexander Zetina) y los intereses privados, que en su lucha por quedarse con un cachito de cielo pueden terminar por convertir el lugar en un chiquero.

BALACAR, EL secreto mejor guardado del sur de Quintana Roo durante mucho tiempo, bien podría haberse quedado así…