No existe plan vs síndrome blanco

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De acuerdo con Elisa Rodríguez, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, la membrana que rodea a los corales favorece la proliferación de bacterias, lo que dificulta saber el origen exacto del síndrome blanco.

 

 

Por: VÍCTOR HUGO ALVARADO

CANCÚN, Q. ROO.- El combate en contra de la propagación del “síndrome blanco” en el Caribe mexicano ha carecido de efectividad para prevenir la mortandad de los corales, ya que hasta el momento se ha perdido por lo menos el 50 por ciento de las especies existentes en Puerto Morelos

 

De acuerdo con Rosa Elisa Rodríguez Martínez, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), todavía no existe certeza del patógeno causante de la enfermedad debido a la complejidad que implica la elaboración de un análisis específico gracias a los propios corales.

 

Explicó que la membrana de mucopolisacáridos que los rodea favorece la proliferación de bacterias de todo tipo, incluso algunas que no pueden reproducirse por cultivo, por lo tanto, ante el aumento de nutrientes y temperatura en el mar, se incrementa la dificultad de saber si es por exceso bacteriano o por el desarrollo de una especie maligna.

 

La investigadora comentó que incluso ya se contempla la implementación de métodos criogénicos para preservar muestras saludables de coral, así como espermatozoides y óvulos para preservar a las especies afectadas y reestablecerlas una vez que la calidad del agua sea óptima.

 

Por el momento, para contener la propagación del “síndrome blanco” se aplica un tratamiento con antibióticos, pero la calidad del agua, el arribo descontrolado de sargazo a las costas y los efectos secundarios del tratamiento provocan que no sea tan efectivo, además de ser un alto costo económico.

 

Elisa Rodríguez comentó que si bien el avance de la enfermedad parece incontrolable, tienen la esperanza de que en invierno se reduzca la aparición de síntomas, los cuales son más fáciles de propagar durante primavera y verano; además, agregó que la autorregulación de los ecosistemas suele disminuir brotes de alta mortandad, como sucedió con los corales Cuerno de Alce en los años 80.

 

Hasta el momento, la investigadora comenta que cerca de 20 especies de las 60 existentes en el Caribe han presentado la enfermedad, la cual se manifestó por primera vez en las costas de Florida en 2014, pero que llegó a las costas mexicanas desde hace ya un par de años.

 

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