Nido de víboras

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Por: Kukulcán

LOS DIPUTADOS. ¿Para qué sirven? En una situación ideal, son los guardianes de los intereses de la población, a quienes representan en el Congreso, el lugar donde se dirimen las leyes y reglamentos que rigen la vida en comunidad de una nación o una entidad.

 

EN TEORÍA, estos personajes son elegidos por la gente que habita el distrito por el que compiten, por lo que su poder proviene de ello, de su representatividad, ya que fueron escogidos de entre varias opciones y durante sus respectivas campañas expusieron sus propuestas y puntos de vista ante sus electores.

 

PERO YA en el mundo real la cosa es distinta. Porque como dejó muy en claro la elección del domingo, si de algo carecen los diputados electos de la XVI Legislatura, es de representatividad.

 

PORQUE LLEGAR a una curul con apenas un puñado de votos porque a la gran, inmensa mayoría (¡menos del uno por ciento!) no le importó participar en la jornada electoral, habla de una representatividad casi nula.

 

ADEMÁS DE un gasto inútil, ya que el chistesito costó más de 200 millones de pesos entre organización y preparativos, para que al final los principales invitados, los electores, quienes son los que pagan la fiesta de su bolsillo, decidieran que tenían mejores cosas qué hacer.

 

CLARO QUE por otro lado, también hay que jalarnos las orejas a nosotros mismos, porque al margen de si las campañas y las propuestas no invitaban a mucho, participar en las urnas es un deber cívico del que hay que responsabilizarnos, más allá de que la abstinencia es en sí misma un mensaje muy claro.

 

DE CUALQUIER modo la ley manda que hay que renovar el Congreso y aunque sea con un voto pero había que elegir de entre las opciones presentadas por muy impresentables que fueran.

 

ASÍ QUE, ¿a quién representarán los hache diputados del próximo Congreso del Estado? A juzgar por los números, a casi nadie (aunque de todos modos, les estaremos echando el ojo, no vayan a creer que se mandan solos).

 

***

 

EL QUE sí parece mandarse solo es el copete vengador, quien no cambia el guión y sigue agitando las aguas porque sabe que eso le deja réditos de audiencia, que es lo que más le importa. No es que le dé uno importancia, que la tiene por tratarse del presidente de Estados Unidos, pero a estas alturas ya resulta más una opción de entretenimiento que un asunto de seriedad.

 

ES ASÍ que la gran comedia americana nos presenta en su capítulo actual las lecciones de diplomacia de Donald Trump, quien recomienda insultar al anfitrión cuando visites su casa mientras sigues escupiendo amenazas a tus vecinos.

 

Y ESO que se trata de una visita de Estado a Reino Unido, que se supone es su súper aliado y cuaderno de doble raya incondicional.

 

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