Nido de víboras

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Por: Kukulcán

DURANTE LAS campañas, los candidatos y los partidos hacen gala de sus mejores artes para atraer a los votantes, algo así como el síndrome del pavorreal, que despliega sus alas y levanta pecho para lucir sus más refinadas galas y parecer más atractivo que la competencia. Ahora, una vez pasada la temporada de cortejo electoral, sólo queda la resaca de la realidad, que para algunos no ha sido muy amable que digamos.

 

POR EJEMPLO, con Movimiento Ciudadano, el partido naranja (el color de la piel de Donald Trump por cierto), que antes de la elección presumía que para estas fechas estaría celebrando su ascenso al segundo lugar del podio de los partidos políticos con más fuerza en Quintana Roo.

 

PERO SALVO cambios de última hora en los resultados, apenas habrá alcanzado una diputación, que irá a parar a manos, no podría ser de otra forma, de su coordinador en el estado, Chanito Toledo. En otras palabras, el autoproclamado caballo negro quedó en pony.

 

NO MENOS decepción hubo en el PRI, que tras cacarear durante toooda la campaña que el suyo sería un espectacular regreso muy a lo ave Fénix, no le quedó de otra que aceptar, en voz de su líder estatal Manuel Díaz Carvajal, que las tendencias no los favorecieron y que incluso ni los suyos salieron a votar.

 

DE TAL forma, de seis curules que llegaron a ocupar en la actual Legislatura, los tricolores se encogerán a dos para integrarse a la chiquillada. ¿Habrán tocado fondo? Si no se ponen las pilas, en una de esas formarán parte de los libros de historia. Pero al menos esta ocasión les queda de consuelo el haber mantenido el registro como partido por un rato más.

 

EN CAMBIO, al que le fallaron las plegarias es a Encuentro Social, cuyas cuentas finales muestran un incremento en su déficit diputaderil, ya que pasarán de dos a cero en su contabilidad curulesca. Ya se habían salvado una vez, in extremis, de perder el registro como partido político; ahora ese mismo fantasma vuelve a rondarlos.

 

OTRO QUE también resintió la marea morena fue el PAN, que de seis diputados pasará a cuatro, lo que le restará fuerza aunque todavía deja ver algo de galleta, sobre todo si logra hacer piña con los perredistas, que tras los temores de incluso desaparecer no sólo mantuvieron la categoría sino que además obtuvieron dos curulotas, todo un premio para los liderados por Rafael Esquivel Lemus.

 

EN CONTRASTE, a los que les salió requetebién la jugada es a los verdes y a los petistas, que sin importarles el qué dirán hicieron alianza con Morena, no tanto por compartir ideales políticos, en el supuesto de que tengan alguno, sino porque ahí estaban las mejores chances de ganar.

 

Y NO se equivocaron, porque cada uno se echó tres diputaciones al morral, lo que en el caso de los liderados por Hernán Villatoro es ganancia pura, ya que pasaron de cero a tres en un santiamén. Mientras que los chicos nuevos, Movimiento Auténtico y Confianza por Quintana Roo debutarán con uno.

 

EN RESUMEN, al hacer balance resulta que habrá nueve partidos en el Congreso del Estado a partir de septiembre. ¿Pluralidad? Por siglas y colores sí. Esperemos se vea reflejada en su labor.

 

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