‘Golpeteo al Conacyt, por freno a corrupción’

136

Campaña de desprestigio sin proporción, respuesta de grupos poderos afectados en sus intereses

 

Por: JUDITH AMADOR Y ARMANDO PONCE / AGENCIA PROCESO

 

CIUDAD DE MÉXICO.- El golpeteo mediático en contra del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), de acuerdo con el diagnóstico elaborado por su directora María Elena Álvarez-Buylla, se debe, en gran medida, al combate a la corrupción que se aplica en la dependencia.

 

El mal detectado: excesos en el gasto público, duplicidades en lo laboral y en las convocatorias para becas, apoyo a empresas trasnacionales y nacionales que no impulsan el desarrollo y la soberanía científica y tecnológica de México, falta de recursos a proyectos de investigadores, precariedad laboral y fuga de cerebros.

 

El diagnóstico elaborado en seis meses arroja vicios heredados por años de neoliberalismo y corrupción, según la científica egresada de la licenciatura y maestría en Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y doctorada en la Universidad de California, en Berkeley.

 

Álvarez-Buylla, especialista en diversidad biológica, ecología y genética molecular, atribuye el escándalo y golpeteo mediáticos que la han seguido desde que fue invitada a ocupar el cargo, al diagnóstico elaborado y a la aplicación de nuevas políticas públicas en la materia.

 

La contratación del joven David Alexir Ledesma como subdirector de Comunicación; la falta de recursos para que un grupo de niños asistiera a una Olimpiada de Matemáticas, cuyos boletos de avión ofreció pagar el cineasta Guillermo del Toro; el Memorándum de Austeridad del gobierno rechazado por integrantes del Foro Consultivo Científico y Tecnológico; la posibilidad de suspender viajes a investigadores y hasta el comedor de los trabajadores, han sido la nota del día a día que ha debido salir a aclarar la investigadora.

 

Una respuesta cobarde

 

El 25 de febrero, el pintor Francisco Toledo, la investigadora Cristina Barros Valero, la médica Elena Khan, el defensor de derechos humanos Miguel Concha Malo y el ingeniero agrónomo Antonio Turrent Fernández, entre otros investigadores, expresaron en una carta su apoyo a la científica ante la “campaña de desprestigio en redes sociales sin proporción” que consideran “una respuesta cobarde de los intereses que ha tocado…”.

 

Entrevistada en sus oficinas del Conacyt, la bióloga afirma que hay una tendencia mundial para que “la ciencia, entrecomillada” y el desarrollo tecnológico sean acotados por los intereses trasnacionales que permearon incluso las convocatorias para becas de la institución.

 

Su propósito ahora es generar políticas públicas más comprometidas con hacer de México un país más soberano, independiente, justo y equitativo, además de respetuoso del ambiente.

 

“Porque se ha destruido muchísimo como efecto secundario de los intereses de las grandes corporaciones… ahora tendremos criterios claros de restauración ecológica y, obviamente, de solvencia epistemológica, porque cuando se supeditan la ciencia y la tecnología a los intereses corporativos se olvida inclusive el principio fundamental de la ciencia, que es el conocimiento”.

 

Álvarez-Buylla asegura que se está integrando una base única de información para hacer más transparentes los apoyos (en algunos casos con montos cercanos a los 10 millones de pesos).

 

“Los recursos del Estado entregados a las grandes trasnacionales no benefician al desarrollo industrial nacional, mucho menos al científico, tecnológico o a la innovación. Esos recursos se fugaron y el plusvalor que generaron fue para esos capitales trasnacionales”.

 

Más dinero, menos Innovación

 

La directora del Conacyt plante la paradoja de que se gastó más dinero y el país se volvió menos eficiente en innovación, convirtiendo esto en una auténtica coladera por no invertir donde se debe o porque hay dispendio, fuga o corrupción.

 

“Debemos estudiar cómo vamos a distribuir ese aporte público y priorizar en términos de lo que es importante para el país, que es el apoyo a la ciencia de frontera y al desarrollo tecnológico de vanguardia”

 

Se le cuestiona por qué se dieron recursos a empresas como Bayer o Monsanto, cuando estos corporativos deberían apoyar proyectos mexicanos, incluso con reservas.

 

En la mayoría de los casos era legal porque había un Programa de Estímulos a la Innovación (PEI), que permitía que siempre y cuando hubiera un acuerdo entre ciertos académicos y ciertas empresas, podían competir por los recursos. Eso no pasa en ningún lugar del mundo”.

 

Plantea que quizá había discrecionalidad en los comités de evaluación, pero que aunque se hubiera dado como legal es inmoral por ser México un país en vías de desarrollo, con pocos recursos para hacer investigación.

 

“Mucho de ese dinero se fue a empresas pequeñitas; se han encontrado casos extraños de asociaciones civiles que se unían con despachos de expertos en obtener los fondos, empresarios y académicos”.

 

Explica que lo que se está haciendo ahora es articular capacidades para asignar los recursos públicos de manera más eficaz y tratar de aportar al Estado un entendimiento profundo y de solución de algunos de estos grandes problemas nacionales, articulados con las instancias competentes, como las Secretarías de Salud, de Medio Ambiente, de Energía.

 

“Hemos estado haciendo una propuesta proactiva desde Conacyt, que es una entidad muy transversal, para que realmente haya solvencia científica y tecnológica, y un análisis crítico de las problemáticas para fortalecer las políticas públicas”.

 

Reestructuración

 

Álvarez-Buylla detalla que los recortes se han aplicado al gasto operativo y se han hecho ahorros, evitando pagar a empresas y despachos que no generan bienestar a los mexicanos.

 

Se han terminado o no renovado contratos relacionados con la renta de automóviles, pues había funcionarios que tenían asignados hasta tres o cuatro, así como otros dispendios.

 

A cada uno se le pidió que, de manera voluntaria, entregara una propuesta de ahorro del gasto no relacionado con el apoyo a la ciencia y la tecnología ni con las condiciones laborales de investigadores y trabajadores, sino con gasto operativo. Sólo tres entregaron el ejercicio.

 

En su opinión, los Centros Públicos de Investigación (CPI) podrían ahorrar, pero ya no depende del Conacyt, sino de cada uno de los directores, responsables de cómo se engrosaron sus nóminas.

 

La directora del Conacyt enfatiza que no se trata de simular que se está haciendo algo “democrático y descentralizado y seguir con una lógica de mercado”, sino establecer una agenda con prioridades claras para ser un país más soberano e independiente, científica y tecnológicamente, con mayores posibilidades de resolver problemas que incrementen el bienestar social y el cuidado del ambiente.

 

Argumenta que la precariedad laboral es producto de muchos años de neoliberalismo y eso no se resolverá de la noche a la mañana; reconoce que es un problema serio e insiste en que no hay científicos despedidos, pero sí fuga de cerebros.

 

“El problema es que se le quiere achacar el muerto a López Obrador, cuando lo importante es poner el acento en cómo este nuevo régimen enfrentará ese pasivo laboral, la precariedad acumulada de años de neoliberalismo, la fuga de talentos, los eventuales, los de honorarios y la corrupción que generaron esas estructuras paralelas”.

 

Quizá te interese: Dispondrán de 231 mdp para seguridad pública