‘Luchamos siempre contra corriente’

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Ignacio Gómez Arriola espera que las autoridades refuercen las acciones de protección del legado arquitectónico y urbano de Jalisco.

 

 

POR: REBECA PÉREZ VEGA / AGENCIA REFORMA

GUADALAJARA, JAL.- La batalla por la conservación del patrimonio histórico es cotidiana y compleja. Es un ejercicio en el que no puede haber descanso: las amenazas siempre están latentes y la autoridad no siempre respalda su cuidado, afirma el arquitecto Ignacio Gómez Arriola, quien desde hace casi 40 años ha dedicado su vida a esta labor.

Gracias a esa trayectoria, el perito del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) recibirá este 17 de junio el Premio Jalisco 2019 en la categoría Cultural. Es la primera vez, que este galardón, desde su creación en 1950, reconoce la labor de un profesional dedicado a la conservación del patrimonio.

“Luchamos siempre contra corriente en el tema de la conservación del patrimonio, porque hay una inercia extremadamente fuerte de intereses en los cuales el patrimonio arquitectónico y urbano estorba para el desarrollo de la Ciudad, en este sentido, que hayan asumido los jurados del premio, que independientemente de mi persona, se diera al área de patrimonio, que antes no existía, es de gran relevancia.

“Es fundamental que el Gobierno del Estado, que de pronto comete sus pecadillos, reconozca que de cualquier manera vale la pena reconocer al área”, expresa.

Gómez Arriola estudió Arquitectura, pero desde su inicio profesional, en 1980, se involucró en proyectos de restauración con el arquitecto Gonzalo Villa Chávez, quien también ganó el Premio Jalisco, pero por su mérito en las artes, en 1991.

Desde entonces se especializó en conservación y restauración. Ha elaborado y asesorado los proyectos que Jalisco ha presentado ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés), para recibir declaratorias de Patrimonio de la Humanidad para el Instituto Cultural Cabañas (1997), el Paisaje Agavero (2006), el Camino Real de Tierra Adentro (2010), el Mariachi y la Charrería (2011), la Romería de la Virgen de Zapopan (2018) y también el del Acueducto del Padre Tembleque (2015), que se encuentra entre Hidalgo y Estado de México.

Estas declaratorias han logrado que se valore el patrimonio jalisciense, incluso la distinción del Paisaje Agavero logró generar desarrollo económico, regional y que el destino de la región tequilera tuviera fuerza con el turismo nacional e internacional.

A pesar de las bondades que tiene conservar el patrimonio, hay quien todavía no entiende su poder y relevancia, insiste Gómez Arriola. Aunque Jalisco fue pionero en la creación de una Ley de Patrimonio Cultural en 1997 y en la firma de acuerdos interinstitucionales para la protección del patrimonio edificado con el Estado y los Municipios, ahora hay un retroceso, califica el arquitecto.

“Los propios Ayuntamientos consideraron que era un estorbo, empezaron a tener los primeros indicios de querer eliminar esos grandes logros legislativos para proteger el patrimonio, empezaron a brincarse las reglas y aparecieron torres por todos lados, en zonas donde no debería haberlas.

“De ser vanguardia en la protección del patrimonio, entramos en un proceso de retroceso, que esperemos de alguna manera, se logre subsanar, pero la inercia de especulación, de favorecer los intereses privados, están golpeándonos todos los días”, advierte.

Aunque el panorama no es muy optimista, Gómez Arriola tiene todavía esperanza de que las autoridades refuercen las acciones de protección.

“Si no conservamos el patrimonio vamos a perder nuestra identidad local, tenemos que convencer, enamorar a los funcionarios para que tomen la mejor decisión para la preservación de nuestro rico patrimonio”, concluye.

 

ASÍ LO DIJO

“Es un gusto enorme y satisfacción recibir este premio e después de muchos años de estar picando piedra en la conservación del patrimonio porque hay batallas que se ganan, pero la mayoría se pierden”.

Ignacio Gómez Arriola, arquitecto.