Documentan el daño de los huracanes

64

Analizan prácticas culturales para la protección contra fenómenos hidrometeorológicos extremos.

 

Por: PEDRO ZAMORA / AGENCIA PROCESO

 

CIUDAD DE MÉXICO.- Desde hace casi una década, investigadores de todo el país trabajan en la construcción de una memoria histórica y un catálogo de cinco siglos de los eventos hidrometeorológicos extremos en el país.

 

Con esta investigación, se pretende identificar algo que denominan “estrategias o prácticas adaptativas”, es decir, cómo la sociedad a lo largo del tiempo se ha enfrentado a los huracanes a través de distintos recursos.

 

Bajo la coordinación del doctor Raymundo Padilla Lozoya, de la Universidad de Colima, y de la doctora Virginia García Acosta, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas), se trabaja en la construcción de la memoria.

 

A lo largo del tiempo, la gente ha creado estrategias como la construcción de viviendas con determinados materiales y cierta orientación; entradas y salidas para que los vientos no tengan resistencia; uso de materiales livianos para que, en caso de colapso, no produzcan tantos daños.

 

El propósito, explica Padilla Lozoya, es identificar trayectorias, efectos, impactos y, sobre todo, documentar la memoria asociada con los huracanes.

 

En el periodo de los años 1454 a 1950, los académicos identificaron un total de mil 896 fenómenos hidrometeorológicos que han impactado el territorio mexicano.

 

Denominado “Los huracanes en la historia de México: Memoria y catálogo”, el proyecto fue sometido a la convocatoria de Ciencia Básica del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) en 2008 y un año después fue aprobado.

 

De lo encontrado hasta ahora, ¿qué aprendizaje queda sobre la experiencia con los huracanes?, se le cuestiona a Padilla Lozoya.

 

“Los huracanes no son fenómenos aislados ni poco frecuentes, sino muy recurrentes en nuestro país y la frecuencia de los impactos relacionados con los huracanes está relacionada con los asentamientos humanos, indudablemente, no sólo con la intensidad de los meteoros”.

 

Expuestos y vulnerables

 

Explica que el número de desastres se ha elevado no porque haya aumentado la intensidad de los huracanes, sino porque ha incrementado el número de poblaciones asentadas en zonas expuestas a estos fenómenos.

 

Son vulnerables y no cuentan con las capacidades adecuadas para hacerles frente, pues tienen viviendas frágiles, están en zonas inundables y en ocasiones desconocen los huracanes por factores como las migraciones humanas.

 

En la actualidad, manifiesta el investigador, se observa que todavía se siguen presentando desastres con daños económicos muy serios, lo cual hace evidente que, aunque nuestra sociedad se ha transformado y ha enfrentado los huracanes, no se han generalizado las políticas adecuadas para incidir en la reducción de los riesgos en todo México.

 

“Por el contrario, las asentamientos riesgosos han incrementado; entonces, tenemos que aportar toda la información recolectada para que los tomadores de decisiones se den cuenta cuáles han sido las zonas históricamente más inundables”.

 

Eso con otras herramientas, como los atlas estatales de peligros, para que puedan diseñar políticas públicas para mejorar el ordenamiento territorial.

 

Padilla Lozoya advierte que los atlas de riesgos y peligros a veces no tienen toda esa información, porque para quienes los realizan, hablar de datos históricos significan 40 o 50 años.

 

Un margen muy pequeño

 

Esto, en comparación con cinco siglos, representa un margen muy pequeño, por lo que es muy valioso contar con un catálogo de huracanes que también incluye otros fenómenos, como los nortes, inundaciones muy severas y tormentas también importantes que si bien no son un sistema tan grande y organizado como un huracán, sí provocan inundaciones muy severas.

 

“La sociedad no ha encontrado una forma efectiva de evitar inundaciones en lugares donde frecuentemente se están presentando, no porque los fenómenos arrojen más precipitaciones pluviales, sino que las políticas públicas avanzan con mayor lentitud de la que se requiere para enfrentar este tipo de fenómenos”.

 

Con relación con la metodología y las herramientas utilizadas en la investigación, menciona una ficha mediante la cual se sistematiza la información, que incluye datos generales del fenómeno, como el lugar donde ocurrió; sus efectos, como inundaciones, deslaves, derrumbes, avenidas lentas, lahares, flujos de escombros, marejadas.

 

También sus impactos, entre ellos el número de muertos, heridos, damnificados, desaparecidos, evacuados, reubicados, afectados, epidemias, pérdidas animales, pérdidas agrícolas, construcciones dañadas o destruidas y servicios públicos dañados.

 

En otros campos de la ficha se consignan de manera específica las formas como la sociedad ha enfrentado los huracanes; ahí aparecen las prácticas simbólicas preventivas que se han perpetuado a lo largo de los siglos, traídas por el catolicismo, como el hecho de que hay personas que todavía queman palmas bendecidas con la creencia de que van a ahuyentar a los huracanes.

 

“Es importante atender y documentar estas prácticas porque están vinculadas con las maneras como la sociedad entiende su relación con los fenómenos naturales; aunque no previenen el huracán, simbólicamente las personas creen que se protegen de esa manera”.

 

Después de que la doctora García Acosta estuvo en Colima para participar en la presentación del documental, al año siguiente invitó a Padilla a participar en la investigación “Los huracanes en la historia de México: Memoria y catálogo”.

 

Quizá te interese: Sufren especies marinas por calentamiento