Declara EU guerra a energías limpias

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WASHINGTON.- La Administración de Donald Trump completó ayer uno de sus más significativos retrocesos en materia de regulación medioambiental de Estados Unidos.

 

El administrador de la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA), el ex lobista de la industria del carbón, Andrew Wheeler, firmó una norma que niega la autoridad del Gobierno federal para imponer límites nacionales a las emisiones contaminantes y otorga a los estados la competencia de determinar si las plantas existentes requieren mejoras de eficiencia.

 

La normativa reemplaza la aprobada por la Administración de Barack Obama, que no llegó nunca a entrar en vigor y estaba destinada a romper la dependencia del país de la energía generada por las contaminantes plantas de carbón.

 

La diferencia principal entre la llamada directiva de Energía Limpia Asequible de Trump, que entraría en vigor en un plazo de 30 días, y el proyecto de Obama radica en que el segundo consideró que la EPA, un organismo federal, tiene autoridad para establecer restricciones en las emisiones de dióxido de carbono a escala nacional, mientras que la primera interpreta que la competencia de la Agencia se limita a las infracciones medioambientales de plantas específicas.

 

“La medida da a los estados la certidumbre regulatoria que necesitan para continuar reduciendo las emisiones y proporcionar energía asequible a todos los estadounidenses”, dijo Wheller.