Nido de Víboras

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A SEIS meses de distancia, el maratón de Cancún ya es una prueba de desgaste para el Ayuntamiento de Benito Juárez.

 

 

Por: Kukulkán

A SEIS meses de distancia, el maratón de Cancún ya es una prueba de desgaste para el Ayuntamiento de Benito Juárez, que ayer convocó a una conferencia en la que, presuntamente, se pondrían los puntos sobre las íes.

 

PERO SI vas a aclarar algo es mejor que no siembres dudas, porque resulta peor. Y es que de acuerdo con la alcaldesa Mara Lezama, hay una campaña de desinformación en torno al evento, por lo que nada mejor que una comunicadora devenida en presidenta municipal para atajar los rumores.

 

SÓLO QUE reunir a la prensa para denunciar juego sucio en redes sociales es como tratar de derribar moscas con balines: no le pega a nada y los insectos siguen volando tan campantes. Mientras, las interrogantes alrededor del evento deportivo, a celebrarse durante dos días en diciembre, continúan sin respuesta.

 

PORQUE SI la idea es que la competencia tenga estatus internacional y atraer sobre todo visitantes estadounidenses, cómo es que el cartel musical previsto hasta ahora es eminentemente latino, con La Gusana Ciega a la cabeza, que tiene buenas rolas pero no es precisamente un imán para el turista extranjero.

 

QUE POR cierto, la meta declarada es lograr al menos cuatro mil corredores inscritos, de los cuales ya hay poco más de mil cien, 221 de ellos gringos y una docena de europeos y otros tantos canadienses. Todavía hay tiempo y esperemos que la autoridad demuestre que sabe competir en carreras de fondo, ya que hasta el momento la presunta estrategia desinformativa en redes sociales ha sido más efectiva que los dichos oficiales.

 

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LOS ANUNCIOS del presidente durante su visita al estado fueron el plato fuerte de su gira peninsular. Su amplia experiencia en los entarimados se refleja en que Andréj Manuel dijo lo que la gente quería escuchar (¡más inversión, más seguridad, más empleo!), aunque los chicos de la prensa escucharan otra cosa y presentaran naturales reparos.

 

PERO UNA cosa es lo que sucedía arriba y otra lo que pasaba abajo. Porque mientras a nivel de suelo los mítines tenían más vocación de fiesta popular, con batucada y tianguis incluidos, en el escenario el baile preferido era un sordo zapateado.

 

SÍ, A la vista de los obturadores todo eran abrazos y camaradería, sonrisas y palmaditas en la espalda; pero por lo bajo se reportan algunos puntapiés en las espinillas, miradas poco amigables y hasta gruñidos amenazantes, como los que, según algunos testigos, le echó AMLO a Carlos Joaquín.

 

¿SIGNIFICA ESO que no todo es miel sobre hojuelas y que en realidad la distancia que separa a Quintana Roo de la Ciudad de México es mucho mayor que la que indica el GPS? No, más bien quiere decir que todo está en orden, porque recordemos que en el mundo de la polaca las apariencias son la norma y no hay que esperar concordancia entre lo que se ve en el escenario con la realidad tras bambalinas.

 

TAMPOCO ES que el presidente y el gobernador estén agarrados del chongo, pero al menos saben su negocio y mantienen la fiesta en paz.

 

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