Nido de víboras

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Por: Kukulkán

PARECÍA QUE no llegaba, pero finalmente sucedió: el Encuentro de Alto Nivel para la Atención del Sargazo en el Gran Caribe, mejor conocido como la Cumbre Antisargazo, se realizó ayer con la presencia de enviados y representantes de trece países, no todos ellos de gran nivel en cuanto a cargo público pero sí algunos de interesante currículo académico.

 

LO MÁS llamativo es que la reunión introdujo lo que puede interpretarse como un cambio en la marea, pues durante uno de los discursos inaugurales se mencionó que uno de los mayores retos alrededor del sargazo que llega a las costas de la toda la cuenca caribeña, es su industrialización.

 

ESA PALABRA, “industrialización”, es lo que marca un giro en el tema, porque tras meses y meses de utilizar palabras catastrofistas como “desastre”, “marea” e “invasión”, el enfoque gira hacia su aprovechamiento y señala una ruta distinta para las acciones a emprender.

 

ES ASÍ que de una postura defensiva, todo indica que se adoptará una de sinergia en la que el recale masivo de sargazo será visto como una oportunidad para innovar y desarrollar todo el ingenio del que somos capaces. Que de hecho ya hay muestras de ello, como las iniciativas privadas que transforman el alga en material de construcción y hasta en motivo coctelero, como lo demuestra el Pineapple Gift, una bebida inspirada y adornada con sargazo que se ofrece en un hotel de lujo en Cancún.

 

Y COMO todo apunta a que el sargazo seguirá dando lata por muchos años más, cambiar la perspectiva y adoptar  una postura proactiva que en vez de demonizar un fenómeno natural se enfoque en la manera de aprovecharlo, es la mejor de las maneras de afrontar el reto.

 

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SIN EMBARGO, así como dejó cosas positivas, la Cumbre Antisargazo también balconeó a medios y autoridades por igual, pues durante las ponencias y ya después en las pláticas informales no había quién pudiera traducir del inglés las palabras de June Christine Marie Soomer, la secretaria general de la Asociación de Estados del Caribe presente en el evento.

 

REALLY? ¡EN serio! En el destino más internacional y quizá el más cosmopolita de todo el país y posiblemente de toda la zona caribeña, no había traductor oficial al español y en su mayoría los chicos de la prensa do not speak english. El asunto se resolvió parcialmente cuando una buena samaritana de la Sedetur entró al quite para verter al cristiano lo que decía la funcionaria caribeña.

 

EL EPISODIO, anecdótico y absurdo a la vez, resume las carencias que todavía persisten a la hora de organizar este tipo de eventos, en los que la presencia de traductores debe darse por descontado y no andar viendo a la mera hora quién le champurrea a otro idioma para entender lo que dice el visitante.

 

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