No encontró autonomía…

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A partir del lunes, la Vasconcelos tendrá nuevo director.

 

 

Por: ISRAEL SÁNCHEZ / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Una vez más, la dirección de la Biblioteca Vasconcelos (BV) cambiará de timón: su actual director, Abraham Nuncio, dejará el cargo el 30 de junio, apenas tres meses después de haberlo asumido.

 

Su salida, aclaró el abogado y escritor, no está ligada a los recientes cierres en el recinto por parte de agremiados al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Cultura (SNDTSC) ni a diferencias con su jefe, el titular de la Dirección General de Bibliotecas (DGB), Marx Arriaga.

 

“Es muy simple el movimiento: primero, concluye mi contrato el día 30 de junio. Y, por otro lado, eso coincide con una situación médica que debo atender en mi casa, en Monterrey”, precisó.

 

Sin embargo, reconoce haber enfrentado limitaciones.

 

¿Careció de autonomía?

Eso es evidente, vaya. Finalmente, esta biblioteca forma parte de la Dirección General de Bibliotecas. Es una más, aunque claro, por su tamaño, no se la puede contar de la misma manera que a otras, pero forma parte de esa dirección. Ni modo que no haya una relación de subordinación en relación con la DGB.

 

¿Esta relación de subordinación limitó el proyecto que deseaba?

Bueno, pues limitado, eso sí. Limitado por los recursos que debe distribuir la DGB, pero, vaya, eso no es noticia, en la medida que todas las dependencias de Gobierno pueden encontrarse con limitaciones financieras, presupuestales.

 

Es que también hay que reconocer que ésa es parte de la herencia que nos dejaron los gobiernos anteriores, y ahora todo hay que ver de qué manera se endereza. Entonces, en este intento de enderezar las cosas, no se cuenta con la mayor holgura del mundo. Muchas iniciativas o programas que uno querría desarrollar, pues muchas veces no se pueden.

 

Digo, eso no se pudo antes y tampoco de repente se puede ahora, pero hay que entenderlo de esa manera, porque si de todo vas a hacer un escándalo y lanzarte a chapalear en la especulación, pues mal estamos, ¿no?

 

Nuncio sustituyó en la dirección de la BV a Daniel Goldin, reconocido promotor de la lectura cuya intempestiva salida generó protestas y reclamos por parte de la comunidad cultural y de empleados del recinto, un descontento que se acentuó cuando se aplicaron al recinto recortes presupuestales y de personal.

 

¿La austeridad influyó en que no se concretaran sus ideas?

Tres meses son muy poco tiempo como para definir si alguno de los proyectos pudo haberse interrumpido o frustrado, porque no hubo fondos. Simplemente, esos proyectos están pensados para desarrollarse sin mayor gasto.

 

¿Se siente defraudado?

Defraudado, no, pero, vaya, uno siempre asume con cierto pesar dejar iniciadas algunas tareas y no verlas cumplidas. Pero eso es normal en cualquier caso.

 

¿Su relación con Arriaga sigue siendo positiva?

Sí. Bueno, puede haber alguna diferencia de repente, pero es normal. Debe haber diferencias, pero así como cuestiones que vayan más allá de aquello que signifique una divergencia de opinión o de puntos de vista, pues no. Pero creo que eso existe en todos lados. Lo que pasa es que, claro, hay una mala costumbre de que los subordinados jamás le dicen nada que sienten que no está bien a su superior, y entonces por eso no se resuelven los problemas.

 

En una visita realizada ayer al recinto, trabajadores consideraron que Nuncio jamás tuvo verdadera autoridad para atender los problemas del espacio.

 

“Lamentablemente, tenía poco tiempo, pero no tenía la facultad, no tenía el poder resolutivo para ver todas las problemáticas que había aquí. Yo creo que nunca se imaginó la inmensidad de los problemas, de situaciones laborales”, sostuvo Fabiola Rodríguez, agremiada al SNDTSC.

 

“El problema es que él, en sus ideas como director, sí funcionaba, pero no tenía autonomía. Todo viene de la Ciudadela, de la DGB”, dijo otro empleado, que prefirió el anonimato.

 

La BV, además, había caído en descuido en cuanto a su mantenimiento, aseguró, con elevadores y montacargas que no funcionaban y que orillaban a los empleados a cargar los libros a pie a lo largo de sus siete niveles.

 

Sin embargo, consideró, Nuncio estaba logrando una coordinación congruente con los trabajadores.

 

“A raíz del paro, por arte de magia, compusieron tres elevadores”, ejemplificó.

La Secretaría de Cultura señaló que esta semana podría nombrarse a su sucesor.

 

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