Impulsan lectura con plan austero

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Se han reunido dependencias, editores, CANIEM, líderes de opinión y empresas de tecnología, para sumar esfuerzos.

 

Por: FRANCISCO MORALES V. / AGENCIA REFORMA

 

CIUDAD DE MÉXICO.- La Estrategia Nacional de Lectura impulsada por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador carece de presupuesto y no tiene reglas de operación, en otro caso más de la austeridad que atraviesan todos los niveles de la administración pública.

 

Eduardo Villegas, titular de la Coordinación Nacional de Memoria Histórica y Cultural de México, área encargada de la estrategia, reconoce que lo anterior es poco ortodoxo y puede causar extrañeza.

 

“Puede sonar extraño decir ‘es una iniciativa a la cual, sin embargo, no se le asigna un presupuesto adicional'”.

 

No obstante, asegura que la estrategia que agrupa todos los esfuerzos en la promoción y la lectura del País, por el contrario, se beneficia de un esquema en el que funciona más como gestora que como ejecutora.

 

“La tarea que encarga el Presidente a la Coordinación de Memoria para atender el tema de la lectura obedece a que existen muchísimos programas dentro del Gobierno federal que tienen algo que ver con la lectura”, detalla.

 

Su labor hasta ahora, explica, ha consistido en acercarse a las dependencias federales y locales del Estado para descubrir qué actividades en favor de la lectura ya están llevando a cabo, aunque no se les denomine como tal, y así poder integrarlas a la estrategia.

 

“La idea fue que se coordinaran esos diferentes esfuerzos que se realizan y que, además, no sólo se quedaran en el Gobierno federal, sino que se convirtiera en una gran convocatoria nacional para que también los gobiernos estatales y municipales, la iniciativa privada y las organizaciones de la sociedad civil, se sumaran”, abunda.

 

Hasta ahora, estos esfuerzos reúnen a 21 dependencias y organizaciones, que incluyen, por ejemplo, a las secretarías de Educación Pública, Cultura y Hacienda y Crédito Público, al Conacyt, al Instituto de Mexicanos en el Extranjero, al Sistema de Transporte Colectivo Metro y al Órgano de Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social.

 

Entre éstas, destaca la participación del Fondo de Cultura Económica, que dirige el escritor Paco Ignacio Taibo II, empresa paraestatal que está contemplada para múltiples proyectos, de manera transversal, como coediciones, librerías itinerantes y la impartición de talleres.

 

“El hecho de saber que estamos en lo mismo nos ayuda a hacer cruces y, por ejemplo, generar nuevas alianzas, nuevos programas que no implican un presupuesto adicional de lo ya asignado”, promete.

 

La estrategia se divide en tres ejes de intervención: formativo (generación de hábitos de lectura), material (acceso a los libros) y persuasivo (cambiar la percepción sobre la lectura). De acuerdo a la tarea que ya realizan, las instituciones fueron situadas en cada uno de estos y fueron puestas a discutir en conjunto.

 

Como emblema de esta colaboración, destaca Villegas, está un nuevo proyecto entre la Dirección General de Bibliotecas de la Secretaría de Cultura y la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación, de la SEP, mediante el cual la primera capacitará a maestros normalistas para que se les imparta una materia de fomento a la lectura.

 

Aunque, hasta el 24 de junio, el documento de la estrategia agrupa a 21 dependencias -Villegas lo llama “borrador-, el titular dice que ya se ha reunido con 60 editores, la CANIEM, líderes de opinión y empresas de tecnología como Google y Amazon para sumarlos.

 

“Entonces, si tú dices ‘bueno, ¿la coordinación tiene ya un presupuesto para esto?’, no, pero las dependencias tienen una gran cantidad de dinero que se le dedica justamente al tema de la lectura”, insiste sobre la falta de presupuesto.

 

Como indicadores y metas de la estrategia, Villegas ofrece que se busca mejorar el desempeño del País en las pruebas PLANEA y PISA, además de revertir la tendencia a la baja que registra el censo del Módulo de Lectura del INEGI.

 

Actualmente, la coordinación que encabeza no tiene presupuesto propio y no se encuentra en el organigrama de instituciones públicas, puesto que su creación se verá reflejada con la publicación del nuevo Reglamento de la Oficina de la Presidencia de la República.

 

A decir suyo, tomar de esta forma las riendas de la lectura en México no invade las atribuciones de las dependencias que tienen facultades sobre el fomento a la lectura, como la SEP y la SC.

 

“Yo no estoy invadiendo justamente porque no estoy supliéndolos en sus funciones, les estoy ayudando a que, entre todos, como una política de Estado se atienda el tema de la lectura, que ya venían haciendo, pero que, ahora, la gran diferencia que, esperamos, incida en el modo en que la lectura se encuentra en el País, la gran diferencia es que ahora lo hagamos todos coordinados”, asegura.

 

Sobre el involucramiento de la escritora Beatriz Gutiérrez Müller, presidenta del Consejo Honorario de la coordinación y esposa del Presidente, Villegas asegura que su presencia constante en eventos ayudará a consolidar la estrategia.

 

No dijo, sin embargo, que en las dos presentaciones de la estrategia, en Mocorito, Sinaloa, y en Palacio Nacional, hizo suya la estrategia y se dijo impulsora de la misma.

 

“Al comprometerse ella, sirve también para que los gobiernos estatales, municipales y actores de la iniciativa privada, las organizaciones civiles, al ver que, la propia esposa del Presidente, no de dientes para afuera, sino con un verdadero convencimiento, está haciendo acto de promoción de la lectura, también se suman”, concluye Villegas.

 

ASÍ LO DIJO

 

“La tarea que encarga el Presidente a la Coordinación de Memoria para atender el tema de la lectura obedece a que existen muchísimos programas dentro del Gobierno federal que tienen algo que ver con la lectura”.

 

Eduardo Villegas, titular de la Coordinación Nacional de Memoria Histórica y Cultural de México.

 

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