Nido de víboras

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Por: Kukulkán

AUTORIDADES DE México y Belice se reunieron el fin de semana en Chetumal para celebrar la convivencia pacífica entre ambos países, resaltando las buenas relaciones que unen a los habitantes de ambos lados de la frontera, esa línea artificial que separa a las personas aunque el paisaje sea el mismo.

 

SE TRATÓ de un acto protocolario de obligada civilidad en el que se estrecharon manos y se repartieron sonrisas, dejando para los libros de historia toda la sangre derramada y las malas miradas que han sido la constante en esa frontera aceptada de no muy buena gana con el tratado Spencer-Mariscal, que fijó sus límites y que fue el pretexto para la citada reunión.

 

COMO SE, del lado mexicano no hay reparo y los beliceños son bienvenidos, siempre y cuando consuman bienes y servicios como hasta ahora e incluso más si se puede, lo que no deja de ser una condicionante poco amistosa en el fondo.

 

EL ACTO, con todo y su acartonada puesta en escena, representa al fin y al cabo un alivio en contraste con lo que sucede en otras fronteras, como la de México con Estados Unidos o la de Chiapas con Guatemala.

 

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SER PRESIDENTE de México es una de las grandes aspiraciones de todo cristianito nacido en esta tierra o en cualquier otra mientras al menos uno de los padres ostente la nacionalidad del águila azteca. O al menos eso suelen decir los patriotas.

 

SIN EMBARGO, con todas las críticas, puyas y sinsabores por los que tiene que pasar el Ejecutivo de turno, uno se pregunta si de verdad merece la pena todo el desgaste que implica luchar por llegar a tan alta magistratura, porque como dijo el Divo de Juárez, ¿pero qué necesidad?

 

SOBRE TODO cuando hay puestos menos demandantes y que dejan más rédito, como el de presidente municipal de Tulum, que no tiene que responder preguntas incómodas cada mañana ni recibir críticas de todos lados, pero sí le deja a Víctor Mas Tah 140 mil pesitos al mes, bastantito más que el mero mero petatero de López Obrador.

 

PERO SI no le apetece la alcaldía, también hay otros cargos con una buena relación ganancia-responsabilidad, como la de regidor de Benito Juárez, que se embolsan poquito más de cien mil varitos y no tienen que cargar sobre sus hombros mayor carga que la de, muchas veces, sólo levantar el dedo.

 

Y COMO entre ayuntamientos también hay clases, conviene fijarse bien en cuál buscar chamba, porque no es lo mismo ser síndico municipal de Benito Juárez que de Lázaro Cárdenas, entre los que la brecha salarial es de más de 90 mil pesos.

 

PERO NO se crea que todo es coser y cantar, también hay que poner de su parte, como el regidor Miguel Ángel Zenteno Cortés, cuya mejor y mayor seña de identidad es ser cuñado de Mara Lezama y quien en un alarde de disciplina ahorró y ahorró incansable y pacientemente hasta llenar más de tres garrafones de agua con monedas de 10 pesos.

 

LA RECOMPENSA: cambió su vieja bici Specialized de 20 mil pesos por una BMC TimeMachine de 260 mil varos. Que el cambio de ruedas haya coincidido con su cargo de concejal es puritita coincidencia…

 

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