El tiempo en sus manos

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  • Carlos Constantino Rejón tiene su negocio enfrente del mercado Altamirano.

 

LAURA CRUZ

 

CHETUMAL, Q. ROO.- Paciencia y habilidad son las cualidades que tiene don Carlos Constantino Rejón, relojero con 35 años de experiencia en este oficio, enamorado de lo que hace y experto en reparar cronógrafos de todo tipo.

 

Es muy conocido y buscado por muchos clientes en la capital del estado, que desde hace años acuden a él por el trabajo artesanal que realiza con los relojes.

 

Colocado sobre una mesa llena de piezas como extensibles, tornillos diminutos, correas, y demás artefactos, así como una vitrina llena de relojes, don Carlos pasa sus jornadas laborales en un pequeño espacio, enfrente del mercado Altamirano, justo en el corazón de la ciudad, sobre la Avenida Héroes.

 

Viene de una familia de relojeros, él pertenece a la segunda generación; y su hijo, que anteriormente no tenía interés en aprender el oficio, ya comienza a seguir sus pasos para mantener la tradición consanguínea.

 

Este artesano de la relojería platica que un cronógrafo lo hace sudar cuando alguna pieza está rota o no cuenta con ella, pues la refacción lleva tiempo y dinero.

 

“De un reloj que es muy conocido, Orient, automático, tres estrellas; y el Citizen, estamos cobrando de 180 a 220 pesos la limpieza o mantenimiento, pero si necesita alguna refacción, sería aparte. Por un reloj marca Rado yo cobro de 250 a 280 pesos”.

 

De acuerdo a su experiencia los relojes automáticos que menos se descomponen son aquellos de marcas suizas, y aunque son de difícil reparación, la duración del objeto es mayor.

 

Sin embargo, explica que la vigencia de esta fina pieza depende del mantenimiento que se le dé, “pues si lo cuidas nunca le entra polvo, nunca le entra agua y no se desgasta”.

 

A don Carlos le incrementan las visitas en esos meses donde llegan personas de cualquier otra parte de la República Mexicana donde sí hay cambio de horario invernal, pues relata que más de un despistado acude a solicitar ajuste de hora, servicio que realiza gratuitamente.

 

Es un apasionado de su trabajo, por el cual desde hace 33 años comenzó a cobrar, pues los primeros dos fueron de aprendizaje para saber cómo ganarse la vida dignamente en este oficio.

 

Aunque en la ciudad hay más de una decena de personas que se dedican a la reparación de relojes, don Carlos logra, ingresos que van desde los seis mil hasta los 12 mil pesos en un mes.

 

“Es un buen oficio, porque trabajas solo, lo más importante es que no tienes que depender de alguien, el reloj en la actualidad es un buen accesorio para vestir, no sólo para que te dé la hora, que en nuestros celulares podemos ver”.

 

Reconoce que el reloj no deja de venderse y utilizarse pues se trata de un accesorio que brinda estilo a quien lo porta.

 

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