Exhiben arte olfativo

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  • El proyecto del Museo del Perfume (MUPE), se expondrá en tres etapas.

 

ERIKA P. BUCIO / AGENCIA REFORMA

 

CIUDAD DE MÉXICO.- En la vieja casona de Tacuba 12, en el futuro Museo del Perfume (MUPE), se ofrecerá una experiencia olfativa desde la práctica artística contemporánea.

 

Se trata de un proyecto colectivo para el cual fueron convocados una decena de artistas para trabajar a partir del fenómeno sinestésico: cuando el estímulo de un sentido dispara de manera involuntaria una sensación en otro.

 

El reto lanzado a los participantes por el curador Iván Edeza (Ciudad de México, 1967) era concebir con proyectos que vincularan al menos dos sentidos y que uno fuera el olfato, el menos explorado.

 

“No era imperativo que las piezas ‘olieran’, pero sí al menos que (el olfato) fuera parte de la pregunta, del proceso de investigación”, ataja en entrevista el curador, quien reunió para la exhibición a un grupo de artistas de distintas generaciones.

 

El proyecto, a exponerse en tres etapas y apoyado por Efiartes, ha significado más de un año de trabajo.

 

En esta primera etapa de Sinestesia olfativa se presenta la obra de seis artistas en las salas ubicadas en la parte alta y dos patios de la antigua casona, ubicada en el Centro Histórico.

 

El colectivo Interspecifics, que trabaja la relación entre ciencia y arte, concibió Memoria esférica, una obra que interactúa con el visitante dentro de una habitación en penumbra en la que se colocó una impresora casera 3D que reproduce esferas comestibles.

 

Carolina Van Waeyenberge presenta La falta, una serie de cuatro capuchas donde los espectadores introducen la cabeza; cada una posee un olor distinto que está asociado a una experiencia sicológica o idea.

 

Al final del recorrido, el público hallará unos iconos asociados a los distintos olores para poder contrastar su propia experiencia.

 

Jerónimo Hagerman creó Mina, una versión de una pieza presentada en la Fundación Joan Miró en donde el público podía meter la cabeza en una esfera llena de flores y experimentar lo que sienten las abejas en la tarea de la polinización.

 

Andrea Martínez trabajó en la serie Leche, con retratos de mujeres que acaban de ser madres acompañadas de sus hijos. El contexto de las fotografías remite al olfato como el primer sentido desarrollado por los seres humanos, y el cual los vincula con la madre.

 

Desde el campo de la química, recuerda la pieza, buena parte de la memoria descansa en el olfato.

 

César Martínez creó El eco de la impermanencia o El murmullo de lo inasequible es una indispensable evanescencia, una serie de esculturas de cera que se irán consumiendo durante los meses en exhibición, al tiempo que sueltan aromas.

 

Juan José Rivas trabajó a partir de la idea de seducción. Se inspiró en una planta llamada lengua de perro, utilizada en el esoterismo para conquistar a otro, para crear la pieza Can brutal, un inflable con cuatro cabezas caninas suspendido en el primer patio del museo. De los hocicos exhala el olor de la lengua de perro.

 

Edeza anticipa que cada dos semanas uno de los artistas activará su pieza.

 

En la segunda etapa de Sinestesia olfativa, que ocurrirá del 3 de octubre al 1 de diciembre, se sumarán al proyecto Tania Candiani con El universo semántico de los olores, Fritzia Irízar con Oud. Oro líquido y Rogelio Sosa con Nébula, mientras continúan las piezas de Rivas, Interspecifics y Van Waeyenberge.

 

Para la última etapa, a desarrollarse del 19 de diciembre al 9 de febrero de 2020, se añadirá Flacon, de Maurycy Gomulicki.

 

Sinestesia olfativa será inaugurada en su primera etapa el miércoles a las 19:00 horas y permanecerá abierta al público hasta el 22 de septiembre.

 

El proyecto se presenta como preámbulo a la apertura oficial del MUPE, aun sin fecha definida.

 

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