Cuando la danza es un salvavidas

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  • Las remembranzas de la bailarina Gladiola Orozco (centro) evocaron tiempos de precariedad económica para la danza, pero también de rigor, tenacidad y de pasión.

 

 

Por: YANIRETH ISRADE / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- La bailarina Gladiola Orozco, quien dirigió junto con Michael Descombey el Ballet Teatro del Espacio, rememoró su revelador encuentro –durante su adolescencia– con Guillermina Bravo, fundadora del Ballet Nacional de México, cuyos ideales abrazó, aunque se distanciara de su familia.

 

“Con ese afortunado encuentro todo me invitó a volar y a ser lo que ahora soy. En esa adolescencia conocer la danza como arte fue luz, razón, oxígeno de vida. Ser admitida en esa disciplina, de día a día, de año tras año, se convirtió en pasión, en un reto sin fin tan sabroso y excepcional como difícil”, dijo la precursora del coreódrama.

 

Orozco, nacida en Guanajuato en 1934, realizó una charla que impartió en “Andanza”.

 

El conversatorio se inscribe en el programa Testimoniales que organiza el Centro de Producción de Danza Contemporánea (Ceprodac) del INBAL, que reúne a reconocidas personalidades de la cultura para que compartan sus experiencias.

 

Las remembranzas de Orozco evocaron tiempos de precariedad económica para la danza, pero también de rigor, tenacidad y de pasión.

 

El estudio del Ballet Nacional de México, dijo, se convirtió en su hogar. “Aprendí a bailar, a hacer trámites, a vencer y a no ser vencida”.

 

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