Nido de víboras

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Por: Kukulkán

EN PRINCIPIO la idea no suena mal: crear una celebración popular que resalte la producción artesanal de los pueblos mayas del estado y a la vez sirva para dar a conocer los atractivos turísticos del centro y sur.

 

EL JOLGORIO, que a decir del contento diputado Luis Alegre sería equiparable a la Guelaguetza oaxaqueña, apunta a convertirse en una vitrina de relumbrón que ayudaría a diferenciar e impulsar la economía de las comunidades de la región.

 

ES MÁS, incluso ya hasta tiene nombre, Kaatoox Xook, que traducido del maya significa algo así como “que se reparta”, “que se distribuya”, lo que es un indicativo de sus intenciones.

 

NO ES que Kukulkán sea desconfiado, pero a ver si andando el tiempo no resulta que lo que termina por repartirse y distribuirse es la pobreza, mientras las ganancias se quedan en otras manos.

 

Y ES que aparte del impulso gubernamental, el proyecto tiene, hasta el momento, el visto bueno de los empresarios, prestos a rescatar las tradiciones mayas siempre y cuando sean redituables en metálico.

 

BIEN POR la iniciativa del alegre Luis, que al menos se mantiene activo y desquita el salario con ideas y caravanas de asistencia social, que pueden ser criticables y todo, pero hay que reconocerle que está dando cierta visibilidad a las comunidades mayas del estado. Nomás esperemos que esté afán no se le acabe cuando acceda a otro cargo.

 

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PERO EN lo que la Guelaguetza maya se materializa o no, los empresarios podrían empezar a invertir en el rescate del Corredor Cultural de Chetumal, una pasarela de esculturas que adornan el bulevar costero de la ciudad y que se hallan en ruinas.

 

CREADAS E instaladas en 2003, las casi 30 piezas (entre ellas obra de Helen Escobedo y Vicente Rojo) son un paisaje triste que refleja la situación económica de la capital del estado. Por ello, su rescate y rehabilitación podría significar el rescate y rehabilitación de la ciudad misma.

 

DE ACUERDO con un proyecto de rescate presentado por el artista Rodolfo Parra López, se necesitan al menos dos millones de pesos para devolverles su esplendor. La cantidad puede parecer mucha en términos de ceros a la derecha, pero es poca si se toma en cuenta su trascendencia y valor social.

 

ADEMÁS, PODRÍA dar a los empresarios una pátina de prestigio si se deciden a apoyar la iniciativa, quizá mediante un esquema de patronazgo. Vale la pena explorar esa vía.

 

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¿CUENTA USTED con licenciatura o carrera trunca? Entonces está más que calificado para ser funcionario municipal en Cancún, espacio de servicio público donde la experiencia no es necesaria.

 

PORQUE COMO ya lo anticipábamos ayer, un repaso a las fichas curriculares de los actuales burócratas deja ver que la falta de grado académico no impide trabajar en el ayuntamiento, como Hugo Álvarez de Cultura y Francisco López Reyes de Turismo comprenderán. ¡Eso sí es tener un municipio incluyente y de puertas abiertas!

 

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