Arranca Academia Mexicana de Ciencias el año académico en austeridad

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  • José Luis Morán, presidente de la Academia Mexicana de Ciencias.

 

 

Por: RICARDO ISRAEL SÁNCHEZ BECERRA / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- La Academia Mexicana de Ciencias (AMC) celebró el inicio de su 60 Año Académico en medio de la incertidumbre que vive la ciencia nacional ante los recortes y las medidas de austeridad de la actual Administración federal.

 

Durante la ceremonia celebrada este martes en el auditorio Galileo Galilei del organismo, en la que se le dio la bienvenida a los miembros de nuevo ingreso y se premiaron las tesis de varios investigadores, el presidente de la Academia, José Luis Morán López, señaló que han operado con recursos limitados.

 

“Deseo hacer notar que la Academia se ha unido al esfuerzo de austeridad del Gobierno federal y hemos operado, el primer semestre, con menos del 25 por ciento del presupuesto del 2018”, expuso ante un nutrido auditorio que congregó a científicos y ex titulares de la propia AMC.

 

En febrero de este año, la titular del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), María Elena Álvarez-Buylla, anunció que dejarían de otorgar recursos a academias y sociedades científicas del País -incluida la AMC-, puesto que éstas deberían financiarse mediante las cuotas de sus miembros, como “se acostumbra alrededor del mundo”, aseguró (REFORMA, 5/02/2019).

 

Un par de meses después, y ante la reacción negativa general por ver comprometida la realización de actividades como el Verano de la investigación científica, Ciencia en tu escuela y las Olimpiadas nacionales de química y biología, el Consejo indicó que extenderían el apoyo durante seis meses a 23 entidades científicas, entre ellas la AMC.

 

“Desde su fundación, el Conacyt ha brindado un imprescindible apoyo a la Academia, lo cual ha permitido la operatividad de nuestro organismo, así como realizar muchos de los programas y proyectos de la AMC, que benefician año con año a más de un millón de personas”, destacó Morán López, quien mantuvo una postura comprensiva respecto a los actos del Consejo.

 

Sin embargo, para el ex presidente de la AMC Adolfo Martínez Palomo el panorama es distinto, pues la propia permanencia de la Academia podría estar en riesgo.

 

“El día de hoy tenemos que considerar con toda seriedad si lo que estamos festejando es el cumpleaños 60 de una Academia madura y pujante, e indispensable, o si por el contrario, pronto lamentaremos su desaparición prematura”, expresó durante su turno al micrófono.

 

“Esta academia debe tener su futuro asegurado, porque sin ella no habría lo que hoy estamos celebrando: dar sentido gremial de pertenencia a los varios miles de investigadores interesados en participar en esta asociación”.

 

Al recordar que hace 25 y 10 años algunos de sus colegas pugnaban por la unión del gremio para el desarrollo de un proyecto inteligente que haga frente a la dura situación del País, Martínez Palomo pidió propiciar un diálogo general donde se respete tanto la independencia académica de las instituciones como a los propios profesionales de la ciencia.

 

“Exigimos por ello: ¡No más menosprecio público a los investigadores!”, dijo, al son del reclamo de varios colegas suyos en contra de los señalamientos del Presidente, Andrés Manuel López Obrador, sobre las presuntas “mafias científicas”.

 

Con el ingreso de 61 miembros nacionales y seis correspondientes, la membresía de la AMC asciende a un total de 2 mil 832 integrantes, de 167 instituciones nacionales y 118 en el extranjero.

 

“Es la organización científica más significativa del País”, subrayó Morán López.

 

Manda Álvarez-Buylla mensaje contradictorio

 

La gran ausente en la ceremonia de la Academia Mexicana de Ciencias, que reunió a los titulares del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados; de la Academia de Ingeniería de México, y del Consejo Consultivo de Ciencias, entre otros, fue María Elena Álvarez-Buylla, directora del Conacyt.

 

En medio de la polémica suscitada hace unos días por su decisión de sólo financiar proyectos específicos del Foro Consultivo Científico y Tecnológico (FCCyT) -cuya coordinadora, Julia Tagüeña, sí estuvo presente-, Álvarez-Buylla no asistió debido a que su hija sufrió un accidente, según justificó Luz María Calvo, encargada de despacho de la Dirección de Ciencia Básica del Conacyt.

 

En representación suya, Calvo leyó un discurso con varios lugares comunes acerca del “nuevo Conacyt” que Álvarez-Buylla ha venido repitiendo en diferentes oportunidades -ante estudiantes de la UNAM y en comparecencia en el Senado, por ejemplo-, pero que también expuso puntos que parecen contradictorios ante los propios hechos.

 

“Las diversas academias y sociedades científicas son importantísimas en el sistema nacional de ciencia y tecnología, y son fundamentales para el nuevo Conacyt”, leyó Calvo, aún cuando se les retiro el apoyo a estas entidades en un primer momento, y sólo 23 lo conservaron -de forma limitada- después.

 

“Tenemos la tarea de integrar una Ley General de Humanidades, Ciencia y Tecnología. Es un momento óptimo para tener discusiones argumentadas y rigurosas sobre las diversas propuestas”, se dijo, a pesar de que parte del amedrentamiento hacia el FCCyT estuvo ligado a que éste invitó a miembros del Sistema Nacional de Investigadores a participar en una consulta sobre dicha ley.

 

Finalmente, tras asegurar que el nuevo Conacyt ha estado sujeto a una “guerra mediática sin precedentes” -que lo “ha fortalecido y mostrado la importancia de la comunicación efectiva con la comunidad académica y la ciudadanía en general”-, Calvo leyó que han dialogado y avanzado en acuerdos con la participación de entidades como el FCCyT, lo cual levantó más de una ceja entre los asistentes.

 

Consultada al final de la ceremonia, Tagüeña consideró el mensaje como positivo y, en cierta medida, conciliador.

 

“Fue un discurso, yo diría conciliador, y estamos muy contentos por ello”, comentó. “Yo podría verlo como un camino de conciliación; a nadie le conviene que la comunidad científica se divida, todos queremos llegar a acuerdos”.

 

La física añadió que hasta el momento no han tenido un posicionamiento oficial ni por parte de Álvarez-Buylla ni del Conacyt como tal acerca del apoyo económico que la ley mandata deben recibir -pues los comunicados emitidos por el Consejo son información pública y no una respuesta directa y oficial a una solicitud de recursos-.

 

“Reitero que ese dinero no llega del Conacyt, sino del pueblo de México. Es una definición de la ley para que existan organizaciones donde se dé un espacio de encuentro sostenido por el Estado para que sea realmente objetivo”, enfatizó Tagüeña.

 

Tras reunirse con los miembros de la mesa directiva del Foro, lo que han decidido es esperar dicha respuesta, con la esperanza de que haya un cambio en la postura del Consejo y su directora.

 

“No nos queremos adelantar porque en realidad puede haber una reconsideración”, finalizó.

 

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