Nativos de Q. Roo, con genes europeos

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*Un estudio elaborado por científicos de instituciones de México, Estados Unidos y Alemania, revela estos componentes genéticos.

 

FELIPE VILLA

CANCÚN, Q. ROO.- La composición genética de los quintanarroenses que habitan en el medio rural y los oriundos de Cancún, en su mayoría es 80.85 por ciento indígena, 15.19 por ciento europeo y 3.96 por ciento africano.

La investigación científica, con derechos reservados a favor de la “American Society for Histocompatibility and Immunogenetics, y publicada por Elsevier Inc”., arroja que las personas de la muestra evaluada tienen genes mayoritariamente de “nativos americanos”.

Para el estudio se analizó la genética de 98 mexicanos de Quintana Roo. Cincuenta de ellos fueron de las comunidades rurales de la entidad y 48 de la ciudad de Cancún.

De cada uno de los integrantes de la muestra, los científicos obtuvieron información sobre frecuencias alélicas y haplotípicas, y su desequilibrio de enlace, es decir, la combinación de genes, su posición en los cromosomas y la estructura de los mismos.

Titulado “Genetic diversity of HLA system in two populations from Quintana Roo, Mexico: Cancún and rural Quintana Roo”, la investigación demandó de la participación de 12 científicos de instituciones diversas, como la Unidad Médica de Alta Especialidad del Instituto Mexicano del Seguro Social en Mérida, Yucatán; el Departamento de Arqueogenética del Instituto para el Estudio Científico de la Historia Humana de Jena, Alemania; el Laboratorio de Genética Molecular de la Escuela Nacional de Antropología e Historia de la Ciudad de México; el Departamento de Inmunología y Virología del Cáncer, de Boston, Massachusetts, Estados Unidos.

“Descubrimos que los haplotipos más frecuentes en Quintana Roo incluyen diez nativos americanos y dos europeos. Las estimaciones de la mezcla revelaron que los principales componentes genéticos en Quintana Roo son los nativos americanos (80.85), y europeos (15.19), y menos prominente el componente genético africano (3.96)”, escribieron los autores del texto para la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

Desde el 22 de julio pasado esta dependencia del Instituto Nacional de la Salud de ese país resguarda la investigación científica completa.