(video) ‘La Comandanta’, de policía a emprendedora

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  • Sonia Baca vende insignias, ropa, pasamontañas, esposas, gas pimienta y botas.

 

VÍCTOR HUGO ALVARADO

 

CANCÚN, Q. ROO.- Durante 16 años, ubicada en los alrededores de la Dirección Municipal de Tránsito de Benito Juárez, se encuentra “La Comandanta”, un negocio de papelería y fotografía que incluso vende artículos policiacos como esposas, botas e insignias de diferentes corporaciones.

 

Sonia Baca, propietaria del local, vio la oportunidad de emprendimiento tras la muerte de su marido en 2002.

 

Al no ser pensionada por las fuerzas del orden público, decidió comenzar a vender esos productos y facilitar servicios de papelería para los trámites requeridos en Tránsito Municipal.

 

En los aparadores, se pueden ver copias de los documentos que se pueden expedir; CURP, acta de nacimiento y certificado de antecedentes no penales; también se observa el equipo fotográfico para revelar en tamaño infantil.

 

Los aparadores están llenos de insignias de diversas corporaciones, ropa, pasamontañas, esposas, gas pimienta y hasta botas.

 

Su experiencia como miembro policiaco permitió a “La Comandanta” conocer las entrañas de la corporación, por lo que su negocio prosperó al poco tiempo.

 

Pasó de ser una mesa ubicada en la acera frente al recinto de Tránsito Municipal a un puesto fijo, gracias al apoyo de Luis Felipe Saidén Ojeda, actual secretario de Seguridad Pública en Yucatán y antiguo jefe de la Policía en Cancún.

 

Completamente legal

 

Pese a la apariencia inicial, Sonia Baca sostiene que su actividad comercial es completamente legal; todos los formatos emitidos se hacen como en cualquier otro sitio y no tienen un costo adicional u obligatorio por su emisión.

 

En cuanto al equipo policiaco, las insignias de identificación y la ropa, siempre solicita una identificación oficial, junto con papelería que acredite su identidad laboral antes de realizar cualquier trabajo.

 

Un mal uso de su mercancía podría derivar en delitos por usurpación de funciones, razón por la cual “La Comandanta” siempre solicita documentación para respaldar su venta.

 

La prosperidad de su negocio ha sido tal que incluso le ha traído problemas, principalmente con las extorsiones, a las cuales ella siempre se ha negado.

 

Como represalia, compartió que su negocio ha sido quemado con todo y mercancía como resultado de no ceder a las presiones por parte de antiguos mandos judiciales que en su momento, le solicitaron 20 mil pesos. Las huellas del fuego aún se ven al interior del puesto.

 

Su éxito y la tradición policiaca se han reflejado en todos los integrantes de la familia. De sus tres hijos, dos trabajan actualmente con ella, uno de ellos incluso fue policía, mientras que su hija tiene un negocio similar al de su madre dentro de un establecimiento comercial. Como si fuese una franquicia, su local se llama “La Escolta”.

 

“La Comandanta” es un fiel reflejo de como a partir de un golpe de la vida nace la oportunidad para obtener la prosperidad deseada con base en trabajo duro, persistente y honesto en un sector donde abunda la desconfianza por parte de la población.

 

Poco a poco se ha hecho de un lugar en la memoria de los habitantes de Cancún, o al menos entre quienes frecuentan realizar trámites en la Dirección de Tránsito Municipal.

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