PRI: cómo revivir a un muerto

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@elmerando
elmerancona@hotmail.com

Dar vida al Partido Revolucionario Institución no es tarea fácil. Unos dicen que
está prácticamente muerto, otros que todavía patalea y hay quien se pregunta
¿Perdón, qué carajos es el PRI?

Después de la estrepitosa derrota que tuvo José Antonio Meade Kuribreña en los comicios electorales de 2018, lo único que le queda al partido tricolor es vivir de sus añoranzas, de lo que un día fue.

Las centrales obreras –uno de sus tres baluartes- siguen bajo su dominio, pero los
trabajadores están dispersos, sin ganas de dar su tiempo a un partido político que
sólo los utilizó durante décadas sin mejorar su condición laboral.

El Movimiento Regeneración Nacional (Morena), con Napoleón Gómez Urrutia
como su principal esbirro –perdón, operador político-, está manejando los hilos
en el mundo del sindicalismo para terminar con el control de los eternos líderes
gremiales.

La idea de los morenistas no es poner freno al viejo sindicalismo que ha tenido el
pie sobre el cuello de los trabajadores; por el contrario, tienen un programa de
acción bien planificado para hacer una rotación de monopolio. Así de simple. La
fuerza laboral no debe perderse.

El sector campesino es otro de los bastiones del priismo nacional. Es igual de
combativo y rudo y también está mudando de piel. Hartos de no contar con el
suficiente apoyo para hacer más productivas sus tierras, los agraristas están
tentados a pasarse del lado contrario y dar su respaldo a Morena.

Aquí los morenistas, aparentemente, tienen todas las de ganar; la mayoría de la
organizaciones campesinas han sido alentadas y entrenadas por movimientos de
izquierda, incluso de la más radical y hasta revolucionaria.

El campo es un auténtico polvorín, un coto de poder que el PRI dejó de controlar
inadvertidamente. Es una de las fuerzas políticas más auténticas, pero también
una de las más dañadas históricamente.

El sector popular, por su parte, es el último de los cotos de poder del tricolor. No
es nada desdeñable desde el punto de vista del control de masas. Aquí entra el
sector intermedio de la sociedad organizada.

Organizaciones de profesionistas, pequeños propietarios, comerciantes,
organizaciones vecinales, juntas de colonos y pensionados, amas de casa, entre
otros, son los que nutrieron durante décadas el padrón del PRI. Fueron sus más
claros y leales militantes en activo. Ya no es así.

Es, quizá, el sector más vulnerado y debilitado de lo que antes se llamó “el
partido en el poder”, que desde la Presidencia de la República generó lo que
bien calificó Mario Vargas Llosa como la “dictadura perfecta”. Pero ya no más.
En el 2000, con el arribo del panista Vicente Fox Quesada, el priismo fue hecho
pedazos, al grado tal de que los mismos dirigentes valoraron enterrar al partido
para dar luz a un nuevo organismo nacional.

Fueron años de oscuridad para el priismo que durante casi un siglo tuvo el
control hegemónico de la República. Con la llegada de Andrés Manuel López
Obrador no parece que vaya a cambiar mucho el panorama. Sigue igual de débil,
confundido, disperso.

Eso sí, hay algo claro en todo esto: el viejo priismo, el intolerante, el más oscuro,
el más cerrado y testarudo, el más ideologizado y adoctrinado –el más torpe- es
el que hoy gobierna al país a través de Morena.

La única forma de que PRI “moderno” regrese con fuerza al escenario nacional
es tumbando a sus “abuelos”, a sus “ancestros”, quitándole la silla del poder a
quienes se dicen los “transformadores” de la República. A los que todavía no dan
una, pues.

Tres tristes tigres

De acuerdo con las crónicas periodísticas, las 6 mil 150 mesas receptoras de voto
en los estados de la república parecían panteones. Poca afluencia de votantes
en esta jornada electoral interna del tricolor.

En la batalla electoral entre Alejandro “Alito” Moreno, Ivonne Ortega Pacheco y
Lorena Piñón para tener el control total del Revolucionario Institucional, se vio una
militancia apática.

La raza pura del tricolor, la que viven no del partido, sino por el partido en los
comités seccionales, al parecer no pudo convencer a sus amigos de la colonia
para acudir a las urnas

¿Será que ya no tienen el mismo sentimiento que antes por su instituto político?
¿Se habrá acabado el amor? ¿Será que los militantes ya se dieron cuenta que
en esas siglas ya no habrá más beneficios?

Todo es posible, y más con los discursos huecos y sin sentido –llenos de
mentiras- de quienes compitieron para dirigir al PRI a nivel nacional. La misma
verborrea de siempre.

“Rescatar al partido de las élites que las controlan”, “sacar al PRI de la corrupción
y del lodazal en que ha caído”, “dejar de engañar a la militancia pura”, “volver a los
orígenes del tricolor”. Bla, bla, bla, bla.

En verdad que tres tristes tigres compitieron por el PRI sin marcar la diferencia con
sus antecesores. Esa es la realidad del partido. Sólo un milagro hará que vuelva a
ser visto con posibilidades de renacer. Y ese milagro se llama el caos de Morena.

Casos y cosas para reflexionar

 Esta va para el Tribunal Superior de Justicia de Quintana Roo. A ver, cómo
está eso de que un hombre detenido por robo simple permaneció bajo la
medida cautelar de prisión preventiva durante ¡56 meses!, hasta que
recibió sentencia absolutoria.

De no intervenir la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Quintana
Roo el pobre hombre se estaría pudriendo en la cárcel. Si nuestro sistema
de justicia penal está viciado, si no se tienen los suficientes jueces para
llevar con “mesura” los casos, entonces, estamos jodidos.

Quienes cometen este tipo de errores u omisiones deberían pagar con la
misma pena con la que sentenciaron.

 La situación en el transporte público de Cancún resulta crítica, no sólo por
los obsoletos modelos y la alta velocidad con la que circulan sus unidades
(autobuses, combis, taxis), sino por la peligrosidad que representan en lo
general.

¿Realmente se puede sentir segura alguna mujer al abordar un taxi en la
ciudad? ¿Cómo saber si no va a ser agredida sexualmente por el
operador de la unidad?

Las últimas denuncias que se han levantado ante el Ministerio Público
deben llamar la atención de las autoridades. Los niveles de control para
otorgar placas deben ir en aumento ¡Cárcel para quienes manejen taxis
piratas!

Secuestros, vejaciones, agresiones verbales deben ser detenidas de tajo y
comprometer a los operadores de taxis a demostrar una excelente
conducta. ¡No más mujeres agredidas!