(Video) Recuperan equipaje de Sara y Brayan

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  • Los jóvenes desaparecidos llegaron a dormir a una cuartería del ´El Crucero´

 

MARCO ANTONIO BARRERA

CANCÚN, Q. ROO.- Sara y Brayan pasaron una noche en Cancún antes de desaparecer. Durmieron en una habitación sin muebles, sin agua corriente en el baño y sin ventilación; el lugar lo compartían con otras tres personas.

 

Los padres del muchacho constataron que los jóvenes durmieron unas horas, dejaron sus pertenencias y salieron a la obra en la que pretendían trabajar pero jamás regresaron. Al igual que cuando acudieron al hotel Senator Riviera Cancún, tampoco hallaron respuestas.

 

Guadalupe Torres Chávez, mamá de Sara, aseguró que su hija es una persona seria, callada y trabajadora que vino a Cancún a cumplir un contrato por tiempo determinado, y que al terminar volvería a su casa a Ciudad de México, donde la esperan sus tres hijos, de siete, seis y cinco años de edad.

 

Hasta el día lunes 29 de julio, la familia de Sara tuvo contacto ella. Entre las 11 y 11:30 horas. “Nos estuvimos mensajeando y me comentó que no había entrado a trabajar”. A las 13 horas ya no logró hablar con ella, pero entre las cuatro y las cinco de la tarde un “bodeguero” atendió su llamada y le aseguró que había dejado cargando el aparato. Dos días después, el miércoles 31, constató que el último mensaje que envió a su hija fue recibido y la dejaron en visto. Desde entonces perdió comunicación.

 

Este fin de semana, los padres de Brayan se reunieron con Alejandro Hernández, originario de Puebla y de oficio plomero que tiene cuatro semanas de haber llegado a Cancún, y quien conoció a Sara cuando ésta se desempeñó como integrante de protección civil en un campo militar de Ciudad Acuña, Coahuila, mientras que Guadalupe, su madre, era la encargada de elaborar alimentos en el mismo lugar.

 

El trabajador de la construcción contó que Sara fue recepcionista en un hotel de Ciudad de México y le confío que dejaría su empleo porque la paga era muy poca. Fue así como la invitó a trabajar en este destino de playa, y ella, al parecer, convenció a Brayan.

 

A dos semanas de la desaparición, los padres del joven conocieron la cuartería a la que llegó su hijo con Sara, ubicada en las inmediaciones de “El Crucero”. Es un sitio de dos pisos que colinda con un local de venta de bebidas alcohólicas y música. Los trabajadores de la construcción reconocieron que es una “zona roja”.

 

A un lado del giro comercial hay una puerta que lleva a un pasillo oscuro y al final termina en una reja. Una escalera llega a un primer piso que los inquilinos usan como lavandería, y un pasillo que conduce a los cuartos, sin cristales pero con herrería metálica.

 

Casi al fondo está la habitación 19,  la que ocuparon Brayan y Sara, de tres metros cuadrados aproximadamente. En su interior yace un colchón sobre el piso, un reproductor de música, unos mecates colgados y dos hamacas atadas. En una esquina hay un cuarto de baño sin toma de agua ni ventilación.

 

Los padres de Brayan encontraron colgada la toalla, mochila y tenis de su hijo. El que fue se compañero de habitación confirmó que Brayan laboró un día y Sara no obtuvo el empleo, ni siquiera ingresó a la obra y se retiró acompañada de una mujer, “al menos es lo que se dice”.

 

Brayan y Sara llegaron al Senator Riviera Cancún por sus medios. “Se fueron aparte pero llegaron ambos. A la salida ya no lo vimos. El entraba a la ocho y salía a las seis y cuando llegamos aquí, pensamos quizá agarraron chamba o están trabajando extra, pero no, cada vez se hizo más tarde y más tarde. Ya le había marcado a Sara, como a las cuatro, y ya no contestó. Antes, nos dijeron que había dejado cargando su teléfono en una bodega. De Brayan nos dijeron que lo vieron en la obra a las cinco y media”.

 

Para el plomero Alejandro, no puede explicar de la desaparición, aunque reconoce que hay inseguridad y violencia, sobretodo en la zona donde viven.

 

El equipaje de ambos fue recuperado por los padres del muchacho.

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