LA INDIFERENCIA CON NUESTRA PAREJA

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*PSICOLOGÍA AL DÍA

 

Dra. en Psicología Laura Álvarez Alvarado

Cuando aparece la indiferencia hacia la pareja es momento de replantearse algunas cuestiones importantes. Cuando esta actitud ocupa cada vez más momentos o se hace más intensa, suele dar paso a una sensación de malestar que termina haciéndose protagonista de nuestro estado de ánimo y de nuestro cuerpo.

A pesar de que no ha ocurrido nada malo, esa conexión mágica ha desaparecido. Expresiones como, “parecemos más amigos que una pareja” o “la veo más como mi hermana que como mi novia” se repiten de forma frecuente en muchas relaciones.

Hemos dejado de ver a nuestra pareja como una compañera de vida y la vemos como alguien que está a nuestro lado, pero que ya no nos aporta demasiado. Escuchamos sus historias con la atención que sostiene la voluntad –o la obligación–, pero no el interés.

Nos despreocupamos en buscar tiempos de intimidad. Las relaciones sexuales pasan a segundo, tercer o décimo plano.

La idea romántica de que una relación ha de durar para siempre, contra viento y marea, puede llegar a ser muy dañina. No todas las relaciones tienen la misma duración. Además, es necesario comprender que las que duran más no tienen por qué ser mejores.

En este sentido, proyectar una expectativa sobre la duración de una relación puede acabar siendo contraproducente; en este escenario vemos cómo, en ocasiones, nos empeñamos en alargar aquello que ya no da más de sí. Por otro lado, no es tan fácil poner punto final a una relación.

A pesar de sentir indiferencia hacia la pareja, el hecho de perderla nos puede ocasionar ansiedad, tristeza y rabia. En este sentido, hay que apuntar que la ansiedad o sensación de malestar son fenómenos comunes en el marco de una separación con independencia de quien haya tomado la iniciativa.

Por lo tanto, si aceptamos ciertas emociones como normales y pasajeras, nos será mucho más fácil sobrellevar la ruptura.

Cuando la indiferencia hacia la pareja ha terminado con la relación, muchos se preguntan: “¿y ahora qué?”. Algunas personas se inclinan en buscar a otra persona, es decir, sienten la necesidad de llenar ese vacío iniciando otra relación; otras prefieren estar solas un tiempo.

Sin embargo, cuando se acaba una relación, la mejor opción es aprender, reaprender o reacostumbrarnos a estar con nosotros mismos. De esta forma, evitaremos caer en otra relación por dependencia.

Existe un gran número de personas incapaces de llevar una vida sin alguien a su lado. Por muy romántico que parezca, lo que se esconde detrás de esta necesidad generada es un factor elevado de dependencia emocional.

Si estás viviendo indiferencia con tu pareja y quieres empezar a solucionar este problema, acude a terapia psicológica para encontrar la mejor opción y salir adelante.

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