Cultura en niños ¡sí funciona!

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Por: TERESA MARTÍNEZ / AGENCIA REFORMA

MONTERREY, NL.- Ana Sofía Guerrero, empleada de un corporativo de 32 años de edad, recuerda que a los 4 años sus papás la llevaron a ver el musical de “Cats”, y a los 7 empezó a ir a clases de ballet, teatro y música, además de acudir con frecuencia a conciertos de la Sinfónica de la UANL.

 

Ahora sigue en redes sociales las cuentas de los museos y consulta la agenda de Conarte, donde se publica el programa cultural que incluye exposiciones, obras de teatro y conciertos.

 

“Procuro ir al menos una vez a la semana a alguna exposición, a cualquier concierto en Casa de la Cultura”, contó.

 

Ella es el ejemplo de cómo los hábitos culturales de los papás pueden transmitirse a los hijos, como lo revela la encuesta Módulo sobre Eventos Culturales Seleccionados (MODECULT), publicada por el INEGI hace un mes.

 

El estudio tomó un muestreo en 2 mil 336 viviendas de 32 áreas urbanas de todo el País para medir hábitos culturales en mayores de 18 años.

 

Una de las secciones enfocada al estímulo de los padres durante la infancia revela que el 32 por ciento de los encuestados dijo que sus padres acostumbraban asistir a eventos culturales.

 

Y de esta cantidad, el 80 por ciento dijo haber acudido en el último año a obras de teatro o danza, cine, exposiciones o conciertos.

 

Por otro lado, el 38 por ciento señaló que en la infancia, los padres lo llevaban o enviaban a actividades culturales, de los cuales también el 80 por ciento asistió a algún evento artístico en el último año.

 

Para transmitirlo a sus hijos, los papás también deben tener hábitos culturales, destacó el economista cultural Ernesto Piedras.

 

“Si los papás gustan de ir al ballet o a conciertos, como no son eventos aislados, sino se convierte en un tema de conversación y análisis familiar, se adopta más fácil porque se involucra todo mundo. Se convierte en un elemento familiar”, explicó.

 

Por otro lado, son frecuentes los casos en que papás deseen imponerle a sus hijos el hábito cultural.

 

“Es muy común escuchar a los papás diciendo ‘quiero que mi hijo sea un lector asiduo’, pero esos papás generalmente no son lectores, entonces cuesta mucho trabajo que los chicos lo adopten.

 

“Mientras los papás que sí leen o son escritores transmiten esa actividad. Porque cultura y asistir a eventos artísticos son en buena medida un hábito”.

 

Los datos podrían tomarse en cuenta para que las instituciones culturales no solamente incidan en los niños, sino en toda la estructura familiar, especialmente en comunidades pequeñas donde se debe generar una oferta para que exista demanda.

 

“Creo que la reflexión de las cifras es cómo incidir en toda la estructura familiar, cómo hacerlo atractivo; incluso esto nos lleva a que muchas veces hemos considerado que la cultura es aburrida, la opción sería cómo hacerlo atractivo para toda la familia”.

 

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